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Obras completas de Menéndez... > ANTOLOGÍA DE LOS POETAS... > IX : PARTE SEGUNDA : LOS... > APÉNDICES A LA «PRIMAVERA Y... > APÉNDICE III.—BIBLIOGRAFÍA Y VARIANTES DE LOS PRIMITIVOS ROMANCEROS

Datos del fragmento

Texto

Damos a continuación el índice bibliográfico de las principales ediciones del Cancionero de Romances y de la Silva de varios romances, que son los dos libros en que se ha conservado la mayor parte del tesoro de nuestra genuina poesía nacional. A excepción del rarísimo Cancionero de Amberes sin año (del cual no sé que existan más que tres ejemplares, el de nuestra Biblioteca Nacional, el de la del Arsenal en París y el de la biblioteca ducal de Wolfembüttel), y de algún otro de menor importancia, ha llegado a reunir todas estas ediciones el Marqués de Jerez de los Caballeros, en la sin par librería de poetas y novelistas españoles que tiene en su casa de Sevilla. Debo a mi excelente amigo no sólo la comunicación de tan preciosos ejemplares, sino también el delicado obsequio de las adjuntas cédulas bibliográficas redactadas con todo el primor y atildamiento propios de tan experto aficionado. Se notará que varias de estas ediciones fueron desconocidas para Durán y para Wolf. Por lo tocante a la Tercera Parte de la Silva, cuyo único ejemplar conocido es el del Marqués, no sólo daremos los primeros versos de cada romance, como ya hizo Volmöller (Spanische Funde, Erlangen, 1890), sino que apuntaremos todas las variantes de alguna consideración.

a) Cancionero de | Romances | en que están | recopilados la mayor par- | te de los romances caste- | llanos que fasta ago- | ra sean compuesto. (E. del I.) En Enveres. | En casa de Martin Nucio.

[p. 100] 12.º 276 hojas; 275 foliadas, inclusas las 5 de prelim. y una hoja en blanco al fin.—Signs. A-Z, todas de doce hojas.

Portada.—V.ª en blanco.—Prólogo del impresor.—Tabla de los Romances.—Texto.—Errata.—Hoja en blanco.

Contiene 155 romances.

El prólogo del impresor merece transcribirse:

                                                       «EL IMPRESOR

He querido tomar el trabajo de juntar en este cancionero todos los romances que an venido a mi noticia: pareciendome que cualquiera persona para su recreación y pasatiempo holgaría de lo tener porque la diversidad de historias que ay en él dichas en metro y con mucha brevedad será a todos agradable.

Puede ser que falten aquí algunos (aunque muy pocos) de los romances viejos; los quales yo no puse, o porque no an venido a mi noticia, o porque no los hallé tan cumplidos y perfectos como quisiera, y no niego que en los que aquí van impresos avra alguna falta, pero esta se deve imputar a los exemplares de adonde los saqué, que estavan muy corruptos: y a la flaqueza de la memoria de algunos que me los dictaron que no se podían acordar dellos perfectamente. Yo hize toda diligencia porque uviese las menos faltas que fuesse posible y no me ha sido poco trabajo juntarlos y enmendar y añadir algunos que estarán imperfectos. También quise que tuviesen alguna orden y puse primero los que hablan de las cosas de Francia y de los doze pares, después los que cuentan historias castellanas y despues los de Troya, y ultimamente los que tratan cosas de amores, pero esto no se pudo hazer tanto a punto (por ser la primera vez) que al fin no quedasse alguna mezcla de unos con otros. Querría que todos se contentassen y llevassen en cuenta mi buena voluntad y deligencia. El que assi no lo hiziere aya paciencia y perdóneme que yo no pude más.»

b) Cancionero de | Romances | en que estan re- | copilados la mayor parte de los | Romances Castellanos que | fasta agora sean com- | puerto. |  Nuevamente corregido emen- | dado y añadido en muchas partes. (E. del I.) En Envers. | En casa de Martin Nucio. | M.-D.L.

12. º 300 hojas foliadas, inclusas las 5 de prels.—Signaturas A-Z, Aa-Bb, todas de doce hojas.—Las letras y-z, son góticas. [p. 101] Portada.—Vuelta: (Prólogo de) «El Impresor.—Tabla.—Texto.—Escudo igual al de la portada.

Contiene 184 Romances, según la Tabla.

Primero, empieza: Estábase el Conde Dirlos.

Último, empieza: Con rabia está el Rey David.

c) Cancione- || ro de Romances || en que están recopilados la mayor par- || te de los Romances Castella- || nos, que hasta agora se || han compuesto. || Nueuamente corregido, emenda- || do, y añadido en muchas partes. (E. del I.) En Anvers. || En casa de Martin Nucio, a la enseña de las dos Cigüeñas. || M. D. LV.

12.º 300 hojas foliadas, inclusas las 5 de prels.—Signaturas A-Z, Aa-Bb, todas de doce hojas.—Las letras y-z, son góticas.

Portada.—Vuelta: (Prólogo de) «El Impresor».—Tabla.—Texto.—Página en blanco.

Contiene 184 Romances, según la Tabla.

Primero; empieza: Estábase el Conde Dirlos.

Último; empieza: Con rabia está el Rey David.

d) Cancionero | de Romances en | que están recopilados la mayor | parte de los Romances Ca- | stellanos, que hasta ago- | ra se han com- | puesto. | Nueuamente corregido, emendado, y añadido en muchas partes. (E. del I.) En Anvers. | En casa de Philippo Nucio. | M.D.LXVIII.

12.º 300 hojas foliadas, inclusas las 5 de prels.—Signaturas A-Z, Aa-Bb, todas de doce hojas.—Las letras y-z, son góticas.

Portada.—Vuelta: (Prólogo de) «El Impresor».—Tabla.—Texto.—Página en blanco.

Contiene 184 romances, según la Tabla.

Primero, empieza: Estábase el Conde Dirlos.

Último, empieza: Con rabia está el Rey David. [1]

a) Primera parte de la Silva de varios romances, en que están recopilados la mayor parte de los romances castellanos que hasta agora se han compuesto. Hay algunas canciones y glosas graciosas y sentidas. (Escudo del impresor.) Impreso en Zaragoza por Esteban G. de Najera en este año de 1550.

12.º let. m. gót. 222 pp. dobles (sin los principios y tabla).

El escudo representa un halcón destruyendo con el pico un alacrán, con esta leyenda: Justa Ultio.

Portada en rojo y negro.

Hoja 2.ª

[p. 102] El impresor.—«He querido tomar el trabajo...»

Al fin del libro:

«Al lector.—Algunos amigos míos, como supieron...»

Anónimo.

b) ¶ Segunda par- | te de la Silua de va- | rios Romances | ¶ Lleua la misma orden que la | Primera. (Escudo del impresor.) ¶ Impresa en Çaragoça por | Steuan. G. de Nagera. | En este año de. | M.D. L.

12.º Letra gótica menuda; grabados en mad. 216 hojas: Una de portada, 203 foliadas y 12 sin numerar.—Signs. A-S, todas de doce hojas.

Portada con filete.—Vuelta: Grab. en madera la Santísima Trinidad coronando a la Virgen.—Texto.—Tabla.—(Nota de) El Impresor.—Página en blanco. Primera edición.

Contiene 67 composiciones incluidas en la tabla, y 10 «Chistes» que no constan en ella.

Anónimo.

c) ¶ Següda par- | te de la Silua de va- | rios romances. Agora nueua | mente añadidos al cabo | ciertos chistes nue- | uos. (Escudo del impresor.) Impreso en çaragoça. | M.D.Lii.

12.º Letra gótica menuda; muchas figs. grabs. en madera, y todas las págs. con filetes. 216 hojas: 12 de prels. y cciiii (204) foliadas.—Signaturas AA, A-R todas de 12 hojas.

Portada con orla.—V.ª en blanco.—Tabla.—Cuatro romances que no constan en la Tabla.—Texto.—E. del I.—Página en blanco. Segunda edición.

Contiene 59 romances y los 4 no incluídos en la Tabla, que van en los preliminares.

Como se ve, hay dos variantes de la segunda parte de la Silva. La menos conocida (que es la de 1552) tiene los siguientes romances no incluídos en la otra:

                I.—Romance del rey Dário

        El poderoso rey Dário—una gran fiesta facia
       donde la principal gente—de todo el reino venia,
       y haciéndose la fiesta—a caso sucedió un dia
       que en su palacio real—en tanto que el rey dormía
       tres donceles muy preciados—que en su cámara tenia..

                         (Es de Alonso de Fuentes. Canto 9.º de la 1.ª parte.)

                         [p. 103] II.—Romance de Antiocho

        Fatigado está de amores—Antiocho y maltratado,
       por su hermosa madrastra—está y vive lastimado...

                (Es de Alonso de Fuentes, Canto 6.º de la 3.ª parte.)

        III.—Romance del rey Adurramen de Córdoba

        En Córdoba está Adurramen—próspero y con ufanía,
       esperando está las parias—que los cristianos le envía...

                (Es el canto 1.º de la 4.ª parte de Alonso de Fuentes.)

                          IV.—Romance de Scipión

        Scipión está en Cartago,—muy gran guerra le hacia...

                (Es el Canto 6.º de la 2.ª parte de Alonso de Fuentes.)

d) ¶ Tercera par | te de la Silua de va- | ríos Romances ¶ Lleua la misma orden que | las otras. (Escudo del impresor.) ¶ Impressa en Çaragoça por | Steuan G. de Nagera. | M.D.L.I.

12.º Letra gótica menuda. Grabs. en madera; 156 hojas: cliiii (154) foliadas y 2 sin numerar.—Signs. aa-nn, todas de doce hojas.

Portada con orla.—Vuelta: Texto.—Tabla.—Pág. perdida en la que va impreso un trozo de romance.

Contiene 68 romances, según la tabla.

(Véase más adelante el índice y extracto de este precioso libro.)

e) Silva de | Varios Romances | recopilados, y con diligencia esco- | gidos los mejores Roman- | ces de los tres libros | de la Silua. | Y agora nueuamente añadidos cin- | co Romäces de la armada de la Liga | y quatro de la sentencia de don Al- | baro de Luna, vno del cerco de Mal | ta, otro de la mañana de sant Juan, | otro mira Nero de Tarpeya, | y otros muchos. (Emblema del impresor.) Vëdense en Barcelona en casa de | Joan Cortey mercader de | libros. Año, 1578.

(Al fin:) Fue impressa la Silua | de Romances en la muy in- | signe, y leal ciudad de Bar | celona, en casa de Jay | me Sendrat. año. | 1578.

12.º 192 hojas foliadas, inclusas las 3 de preliminares.—Signs. A-Q, todas de doce hojas.

Portada.—V.ª en blanco.—Tabla.—Texto.—Nota final.

Contiene 54 romances, segun la tabla.

                                                                     (No citada por Durán.)

[p. 104] f) Silva de | Varios Ro- | mancas Recopi- | lados, y con diligencia escogidos | los mejores Romäces de | los tres libros dela | Silua. | Y agora nueuamente añadidos cinco Ro- | mances de la armada dela Liga, y quatro | dela sentëcia de Don Albaro de Luna, uno | del cerco de Malta, otro dela mañana | de sant Juan, otro mira Nero | de Tarpeya y otros | muchos. (Dos figs. grab. en madera: Dama y caballero.) Impressa en Barcelona | en casa de Hubert Gotard. | Año. 1587.

(Al fin:) Fue impressa la Silua de | Romances enla muy insigne, | y leal ciudad de Barcelo- | na, en casa de Hubert | Gotard. Año. | 1587.

12.º 174 hojas foliadas, inclusas las 2 de prels. Las 166 y 167 están duplicadas y por esto dice la últ. 172.—Signs. A-P, de doce hojas, menos la P que tiene seis.

Portada.—Vuelta: Tabla.—Texto.—Nota final.

Contiene 55 romances segun la tabla. [1]

       (No citada por Durán ni por Wolf.)

g) Silva | de Varios | Romances. | Agora de Nvevo | recopilados, los mejores Romances | de los tres libros de la Sylua, y | añadidos los de la Liga, | Y en esta vltima impression van aña | didos, el de la muerte del Rey, y el | despedimiento y embarcacion dela | Infanta Doña Isabel de la Paz | Archiduquessa de | Austria. (Grab. en mad. Un caballero a galope espada en mano.) Con Licencia. | Impressa en Barcelona, en la Emprenta | de Gabriel Graells, y Giraldo | Dotil, Año 1602. | A costa de Geronymo Aleu Librero.

12.º 168 hojas: 166 foliadas, inclusa la portada, y 2 mas sin numerar. | Signs. A-O, todas de doce hojas.

Portada.—Vuelta: Texto.—Tabla.

Contiene 58 romances, segun la Tabla, y dos canciones no incluidas en ella. [2]

       (No citada por Durán)

h) Sylva | de Varios | Romances. | Agora de nueuo recopilados los me- | jores Romäces de los tres libros de la | Sylua, y añadidos los de la Liga. | Y en esta vltima impression van aña | didos, el de la muerte del Rey D. Feli- | pe II. y el despedimiento y embarcaciö | de la Infanta Doña Isabel de la Paz | Archiduquessa de Austria, y los quatro | de Don Aluaro de Luna. | Con tres Romances dela enfermedad y | muerte del Rey Don Felipe IIII. (así). (Grab. en mad. Un caballero con todas sus [p. 105] armas y una bandera desplegada en la mano.) Con Licencia.—Impressa en Barcelona, por Lorenço | Déu, y a su costa, Año 1622.

12.º 168 hojas: 167 foliadas, inclusa la portada, y una para acabar la Tabla.—Signs. A-O, todas de doce hojas.

Portada. | Vuelta: Texto. | Tabla. | Pág. en blanco.

Contiene 72 romances, segun la Tabla, y 2 canciones, al fin, no incluidas en ella.

       (No citada por Durán ni por Wolf.)

i) Sylva | de Varios | Romances. | Agora de nueno recopilados, los me- | jores Romäces de los tres libros de la | Sylua, y añadidos los de la Liga. | Y en esta vltima impression van aña- | didos, el de la muerte del Rey D. Feli- | pe II. y el despedimiento y embarca- | cion de la Infanta Doña Isabel de la | Paz, Archiduquessa de Austria, y los | quatro de Don Aluaro de Luna. Y | tres Romances de la enfermedad | y muerte del Rey Don | Felipe III. | (E. de A.) Con Licencia, | Impressa en Barcelona, por Pedro | Lacaualleria en la Libreria. | Año 1635.

12.º 168 hojas: 167 foliadas, inclusa la portada, y una para acabar la Tabla.—Signs. A-O, todas de doce hojas.

Portada.—Vuelta: Texto.—Tabla.—Pág. en blanco.

Igual contenido que la de Barcelona de 1622.

       (No citada por Durán ni por Wolf.)

j) Sylva | de Varios | Romances. | Agora de nueuo recopilados los me- | jores Romances de los tres libros de la | Sylua, y añadidos los de la Liga. | Y en esta vltima impression van añadi- | dos, el de la muerte del Rey D. Felipe II. | Y el despedimiento, y embrcacion de la | infanta Doña Isabel de la Paz Archidu | quessa de Austria, y los quatro de Don Al- | uaro de Luna. Y tres Romances de | la enfermedad y muerte del Rey | Don Felipe Tercero. (Grab. en madera: un caballero, a galope, espada en mano.) A costa de la compañía de Llibreters. | Con licencia en Barcelona en casa de | Sebast. y Jayme Matevad. 1636.

12.º 168 hojas: 167 foliadas, inclusa la de portada, y una para acabar la Tabla.—Signs. A-O, todas de doce hojas.

Portada.—Vuelta: Texto.—Tabla de los Romances.—Pág. en blanco.

Contiene 69 romances, segun la Tabla, y dos canciones no incluidas en ella.

l) Sylva | de Varios | Romances. | Agora de nueuo recopilados los me- | jores Romances de los tres libros | de la Sylua, y añadidos los | de la Liga. | Y en esta vltima impression van añadi- | dos, el de la muerte del Rey D. Felipe II. | y el despedimiento y embarcación de la | Infanta Doña Isabel de la Paz Archidu | quessa de Austria, y los quatro de D. Al | uaro de Luna. Y tres Romances de la | enfermedad y muerte del Rey | D. Felipe III. (E. del I.) En Barcelona. | En la Emprenta administrada por Se- | bastian de Cormellas Mercader. | Año 1645.

[p. 106] 12.º 168 hojas: 167 foliadas, inclusa la portada, y una para acabar la Tabla.—Signs. A-O, todas de doce hojas.

Portada. —Vuelta: Texto.—Tabla—Pág. en blanco.

Igual contenido que la de Barcelona de 1622. [1]

m) Sylva de | Varios Ro- | mances. | Agora nueuamente recopila | dos los mejores Romäces de | los tres libros de la Sylua, | con ciertas canciones, y chistes nueuos (Grab. en mad. Un caballero a galope.) Con Licencia. En Zaragoça, Por Diego | Dormer, año 1658.

12.º 144 hojas: 2 de prels., 141 foliadas y una para la Tabla.—Signaturas A-M, todas de doce hojas.

Portada.—Vuelta: Licencia: Zaragoza 29 marzo 1604.—Otra, del Doctor Domingo Urban de Iriarte: Huesca 10 diciembre 1623.—Licencia (Privilegio) a Carlos de Labayén y a Juan de Larumbe: Zaragoza 10 mayo 1604.—Texto.—Tabla.

Contiene 43 romances, segun la Tabla, y 7 Canciones y 2 villancicos no incluidos en ella.

       (No citada por Durán ni por Wolf.)

Sylva | de Varios | Romances. | Agora de nueuo recopilados los mejores Romäces de los tres libros de la | Sylua, y adadidos los de la Liga. | Y en esta vltima impressión van aña- | didos, el de la muerte del Rey Don Feli- | pe II y el despedimiëto, y embarcaciö | de la Infanta Doña Isabel de la Paz, | Archiduquessa de Austria, y los qua- | tro de Don Aluaro de Luna. Y tres | Romances de la enfermedad y muer- | te del Rey Don Felipe III. (Guerrero a caballo, con una bandera desplegada en la mano, grab. en mad.) En Barcelona: Por Josef Forcada,—delante el Palacio del Rey, 1671. | A costa de Joan Payssa, Librero.

12.º 168 hojas 167 fols., inclusa la portada, y una sin numerar.—Signs. A-O, de doce hojas.

Portada.—Vuelta: Texto.—Tabla de los Romances.—Página en blanco.

Contiene lo mismo que la de 1622.

       (No citada por Wolf ni por Durán.)

n) Silva | de Varios | Romances. | Aora nuevamente recopila- | dos por graves Autores, de | los tres libros de la Silva, | con ciertas canciones, | y chistes nuevos. (Grab. en madera.) Con Licencia. | En Zaragoça, Por los herederos | de Pedro Lanaja, Impressores | del Reyno de Aragon, y de la—Vniversidad. Año 1673.

12.º 144 hojas: 2 de prels., 141 foliadas y una de Tabla.—Signs. A-M, todas de doce hojas.

Portada.—Vuelta: Licencia: Zaragoza 29 de marzo 1604.—Imprímase: Huesca 10 diciembre 1623. El Dr. Domingo Urban de Iriarte.—Licencia [p. 107] a Carlos de Labayén y Juan de Larumbe: Zaragoza 10 mayo 1604.—Texto.—Tabla.

Contiene 43 romances, según la tabla, y 7 Canciones y 2 Villancicos no incluídos en ella.

p) Sylva | de Varios | Romances. | Agora de nueuo recopilados los me- | jores Romäces de los tres libros de la | Sylua, y añadidos los de la Liga. | Y en esta vltima impression van aña- | didos, el de la muerte del Rey D. Feli- | pe II. y el despedimiëto, y embarcaciö—de la Infanta Doña Isabel de la Paz | Archiduquessa de Austria, y los qua- | tro de Don Aluaro de Luna. Y tres | Romances de la enfermedad y muer- | te del Rey D. Felipe III. (Grab. en mad. Un caballero con todas sus armas, y una bandera desplegada en la mano.) En Barcelona: Por Josef Forcada, | delante el Palacio del Rey. 1674. | A costa de Joan Payssa Librero.

12.º 168 hojas: 167 foliadas, inclusa la portada, y una para acabar la Tabla.—Signs. A-O, todas de doce hojas.

Portada.—Vuelta: Texto.—Tabla.—Pag. en blanco.

Igual contenido que la de Barcelona de 1622, y hecha a plana y renglón por ella.

       (No citada por Durán ni por Wolf.)

Silva | de Varios | Romances. | Agora de nueuo recopilados los me- | jores Romäces de los tres libros de la | Sylua, y añadidos los de la Liga. | Y en esta vltima impressión van aña- | didos, el de la muerte del Rey Don Feli- | pe II y el despedimieto, y embarcaciö | de la Infanta Doña Isabel de la Paz, | Archiduquessa de Austria, y los qua- | tro de Don Aluaro de Luna. Y tres | Romances de la enfermedad y muer- | te del Rey D. Felipe III. (Grab. que representa un guerrero a caballo con una bandera de plegada en la mano.) En Barcelona: Por Josef Forcada, | delante de el Palacio del Rey. 1675. | A costa de Joä Terre Sächez, Librero.

12.º 168 hojas: 167 foliadas, inclusa la portada, y una sin numerar.— Signs. A-O, de doce hojas.

Port.—V.ª: Texto.—Tabla.—Pág. en blanco.

Contiene lo mismo que la de 1622.

       (No citada por Durán ni por Wolf.)

Sylva | de Varios | Romances. | Agora de nuevo recopilados los | mejores Romances de los tres | libros de la Sylva, y añadi- | dos los de la Liga. | Y en esta última impresión van añadi- | dos el de la muerte del Rey Don Felipe II | y el despedimento, y embarcación de la | Infanta Doña Isabel de la Paz, Ar- | chiduquesa de Austria, y los quatro de | D. Álvaro de Luna. Y tres Roman- | ces de la enfermedad, y muert (sic) | del Rey Don Felipe III. (Escudo del impresor.) Con licencia. | En Barcelona, por Antonio Laca- | vallería, en la Librería. 1684.

[p. 108] 12.º 168 hojas: 167 foliadas, inclusa la portada, y una sin numerar.— Signs. A-O, de doce hojas.

Portada.—Vuelta: Texto.—Tabla.—Pág. en blanco.

Contiene lo mismo que la anterior.

       (No citada por Wolf ni por Durán.)

q) Sylva | de Varios | Romances. | Agora de nvevo reco- | pilados los mejores Romances de | los tres libros de Sylva, y aña- | didos los de la Liga. | En esta vltima impression | van añadidos, el de la muerte del | Rey D. Felipe II. y el despedimiento, y | embarcacion de la Infanta Doña Isabel | de la Paz, Archiduquesa de Austria, | y los quatro de D. Álvaro de Luna. Y | tres Romances de la enfermedad, | y muerte del Rey Don | Felipe II. (E. de la C.ª de Jesus.) Con Licencia. | En Barcelona, por Josef Casa- | rachs delante de la Rectoria | del Pino año 1696.

12.º 168 hojas: 167 foliadas, inclusa la de portada, y una hoja para acabar la Tabla.—Signs. A-O, todas de doce hojas.

Portada.—Vuelta: Texto.—Tabla.—Pág. en blanco.

Contiene 70 romances. [1]

Con el mismo título de Silva de varios romances existe otra colección rarísima, y enteramente diversa, formada por Juan de Mendaño. Van a continuación descritas las dos ediciones que de ella posee el Marqués de Jerez:

       Mendaño (Juan de)

Primera parte | de la Sylua de varios Roman | ces, en el qual se contienen | muchos y diuersos Ro | mances de hysto- | rias nueuas. Recopilado por Juan de Men- | daño estudiante natural | de Salamanca. (Grab. en madera.)  Impressa en Granada en | casa de Hugo de Mena,  | Año de 1588.

(Al fin):  Impresso en Granada en | casa de Hugo de Mena. | Año de 1588.

72 hojas sin foliar.—Signs. A-F, todas de doce hojas. Portada.—Vuelta: Texto.—Tabla.—Nota final.

Segunda parte | de la Sylua de varios Roman- | ces, en el qual se contienen | muchos y diuersos Ro- | mances de hysto- | rias nueuas.  Recopilado por Juan de Men- | daño estudiante natural | de Salamanca. (Grab. en Mad.)  Impressa en Granada en | casa de Hugo de Mena.

Año de 1588.

[p. 109] (Al fin):  Impresa en Granada en ca- | sa de Hugo de Mena, con li- | cencia, Año de 1588.

72 hojas: una de portada, 70 foliadas (con numeración equivocadísima) y una de tabla.—Signs. A-F, todas de doce hojas.

Portada.—V.ª en blanco.—Texto.—Tabla.—Nota final.

Las dos partes en un vol. en 12.º

Romances de la primera parte:
       De Silicia con poder....
       Yo el gran Sultan Selymo......
       A ti Selymio Sultan.................
       Cuando ya el carro de Febo..........
       Quejoso esta el rey frances..........
       En el templo estaba el turco............
       Año de mil y quinientos.............
       Revuelta esta toda Francia...............
       Triste estaba el Padre Santo...........
       A caza sale el gran Turco............
       Por las riberas de Arlanza...........
       Ricas bodas, ricas danzas...........
       Fenecidas ya las bodas..........
       Llorando está Doña Lambra.......
       Ruy Velazquez muy contento...
       Siete cabezas los moros....
       En un monte junto a Burgos....
       Viniendo el gran capitan....
       Cuando la fertil Italia........
       Por muchas partes herido........
       Mirando está un moro viejo........
       Ciego de polvo los ojos.......
       Citado estaba Cipion.......
       Nero Emperador de Roma.........
       Herida estaba Lucrecia...........
       Siendo Emperador Magencio.......
       Porsena Rey poderoso........
Romances de la segunda parte:

       Sentados a un Ajedrez......
       Enojada estaba Roma.........
       Hipomenes un varón.........
       En esa ciudad de Roma...........
        A formar quejas a Roma.........
       Entran en Troya los Griegos.........
       Ya son rompidas las treguas.......
       De Troya sale Anthenor..........
       En las obsequias de Hector..........
       Por la mar navega Eneas.........
       Siendo Conde de Castilla..............
       Alterada está Castilla.........
       Sevilla está en una torre..........
       Esten atentos los hombres........
       Ese Conde don Manuel........
       En el tiempo de los Godos...........
       Estando el Rey don Fernando..........
       Angustiada está la Reyna..........
       A veinte y siete de julio......
       En el tiempo que reinaba......
       Con soberbia y gran orgullo....
       Riberas de Duero arriba......
       Rey don Sancho, rey don Sancho
       Ya se sale Diego Ordoñez......
       Tristes van los Zamoranos..........
       En sancta Gadea de Burgos.......
       Ese buen Diego Laynez......
       En Burgos está el buen Rey.......
       Cabalga Diego Laynez.........
       Afuera, afuera Rodrigo.........
       A Concilio dentro en Roma.......
       Helo, helo por do viene.........
       Los vientos eran contrarios.........
       Despues que el Rey don Rodrigo..
       Junto al vado del Genil.........
       Ya se salen de Jaen..........

[p. 110] Mendaño (Juan de)

Primera | Parte | de la Silva de | varios Romäces, en la qual | se contienen muchos, y di- | versos Romances de | historias nuevas, | Recopilados por Juan de | Mendaño Estudiante, | natural de Sala- | manca. (Adorno.) Impresso en Cadiz, Por Frä- | cisco Juan de Velasco. | En la plaza entre | los Escriba- | nos, Año. | 1646.

12.º. 156 hojas sin foliar.—Signs. A-N, todas de doce hojas.

Portada.—Vuelta: Texto (de la 1.ª parte).—Adorno.—Portada de la Segvnda | Parte | de la Silva de | varios Romances, en la qual | se contienen muchos y di- | versos Romances de | historias nueuas. (Adorno.) Recopilados por Juan de | Mendaño Estudiante, na- | tural de Salaman- | ca.

Vuelta: Texto.—Tablas de las dos partes.—Adorno.—Oración.

Romances que contiene la primera parte:
       De Sicilia con poder....
       Gallardo entra un caballero.........
       Yo el gran Sultan Celimo.......
       A ti Celemo Sultan........
       Cuando ya el carro de Febo............
       Quejoso está el Rey frances.............
       En el templo estaba el turco.........
       Año de mil y quinientos.....
       Revuelta está toda Francia......
       Triste estaba el Padre Santo......
       A caza sale el Gran Turco......
       Por las riberas de Arlanza......
       Ricas bodas, ricas danzas......
       Fenecidas ya las bodas.......
       Llorando está Doña Lambra......
       Ruy Velazquez muy contento.....
       Siete cabezas los moros.....
       En un monte junto a Burgos.....
       Viniendo el Gran Capitan....
       Cuando la fértil Italia....
       Por muchas partes herido.....
       Mirando está un moro viejo.......
       Ciego de polvo los ojos.....
       Citado está Cipion...
       Nero Emperador de Roma.....
       Herida estaba Lucrecia.........
       Siendo Emperador Magencio.....
       Porcena Rey poderoso.....
       Pendiente del seco gancho.....
       Sobre unos tajados riscos.....
       Enfrénense los deseos.....
        El ladron que imaginarse.....
       Murmuraban los rocines......
Romances de la segunda parte:

        Sentados al ajedrez....
        Enojada estaba Roma....
        Ipomenes gran varon....
        En esa ciudad de Roma.......
        A formar quejas a Roma.............
        Entran en Troya los Griegos............
        Ya son rompidas las treguas....
        De Troya sale Antenor....
        En las obsequias de Hector....
        Por la mar nevega Eneas....
        Siendo Conde de Castilla....
        Alterada está Castilla....
         [p. 111] Sevilla está en una torre......
        Esten atentos los hombres......
        Ese Conde don Manuel......
        En el tiempo de los Godos....
        Estando el Rey D. Fernando.....
        Angustiada está la Reina.....
        A veinte y siete de julio....
        En el tiempo que reinaba......
        Con soberbia y gran orgullo......
        Riberas de Duero arriba....
        Rey D. Sancho, Rey D. Sancho....
        Ya se sale Diego Ordoñez....
        Tristes van los Zamoranos....
        En Santa Gadea de Burgos....
        Ese buen Diego Lainez....
         Cabalga Diego Lainez....
        Afuera, afuera Rodrigo....
        A Concilio dentro en Roma....
        Helo, helo por do viene....
        Los vientos eran contrarios...
        Despues que el Rey D. Rodrigo...
        Junto al vado de Genil...

Cumpliendo lo prometido, vamos a describir ahora minuciosamente el contenido de la Tercera parte de la Silva de Zaragoza, 1550.

I.—Romance del santissimo nascimiento de nuestro
                         señor Jesuchristo

       La sacra y divina noche,
       noche mas clara que el dia
       en las cortes de Belen
       sonaba grande armonía:
       toda la tierra floresce
       y el cielo resplandecía,
       las aves cantan canciones,
       con muy nueva melodía,
       las estrellas dizen paz
       y el norte dize alegría
       y cada qual resplandesce
       mas que el sol quando salía;
       todos los cuatro elementos
       festejaban a porfía
       y el que menos se festeja
       dos mil canciones decía...
(Ni éste ni los demás romances religiosos son de carácter popular, y por eso no los hemos incluido en esta colección.)

II.—Romance del ecclipse quel sol hizo contra natura en la
                muerte de nuestro señor Jesu Christo

       Por lo mas alto del polo
       encumbrado el sol corría
       a veinte y cinco de marzo
       muy cerca de medio día,
       su carro esparcido en sangre
       que al mundo espanto ponía...
III.—Otro romance

           Miraba desde la cruz
           el rey de Israel un día
           el monte Calvario lleno
           de gente que le seguía,
           unos por darle la muerte,
           otros por ver qué dezia...

[p. 112] Hay una imitación de este romance hecha por Juan López de Úbeda, y reimpresa en el Cancionero y Romancero sagrados de D. Justo de Sancha, número 252. Conserva bastantes versos del primitivo.

IV.—Romance de la destrucción de Hierusalem

      Veo tu famoso templo,
      Jerusalém, derribado,
      tus muros, torres y casas
      ceniza y carbón tornados,
      tus cavas anchas y hondas
      nada te han aprovechado...

V.—Romance sobre las tres tentaciones que el enemigo de
              naturaleza humana hizo a nuestro Redemptor

Helo, helo por do viene
con muestra dissimulada,
Satanás hecho ermitaño,
su persona disfrazada,
de grueso sayal, vestido,
la camisa le faltaba,
áspera cinta ceñida...
(Como se ve, imita el principio de varios romances viejos.)
VI.—Romance de la Resurrección

       Venid, venid, oh christianos,
       venid todos muy de grado,
       vereys al rey de los reyes
       nuestro Dios resucitado...

VII.—Romance de como Nuestro Señor apareció a sus apóstoles

 Llorando estaba San Pedro
 su pecado sin cesar
 quando Christo nuestro Dios
 se le quiso demostrar
 alegre y resucitado
 para bien lo consolar...
VIII.—Romance del comendador Avila
       Durmiendo iba el Señor
       en una nave en la mar,
       sus discípulos con él
       que no le osan recordar...
(Está en el Cancionero general de Hernando del Castillo.)

IX.—Otro Romance para la Natividad de Nuestro Señor

       En el tiempo que Otaviano
       en el imperio regía
       un edito publicó
       por toda su monarchía,
       que fuesen escriptos todos
       los vasallos que tenía...

[p. 113] ROMANCES DE HISTORIAS

I.—Sin título

       Quando vos nascistes, hijo...

                         (Inserto en nuestra colección.)

  II.—Romance de Lanzarote

   Variantes respecto de la lección de la Primavera, número 148

       Nunca se vió caballero
       de damas tan bien servido,
       
como fuera Lanzarote
       quando de Bretaña vino.
       Donzellas
curaban dél
       
y dueñas de su rocino...
       ............................
        Y estando al mejor sabor
       que sueño no habían dormido,
       la reyna a Lanzarote
       un pleyto le había movido.
        ..........................
       Si antes fueras venido
       no dixera el orgulloso
       las palabras que hovo dicho,
       que a pesar de Lanzarote
       Lanzarote que lo oyó
       gran pesar ha recibido,
       armóse de todas armas,
       de la reyna es despedido,
       va buscar el orgulloso,
       hallólo debaxo un pino...

III.—Otro romance

 Cavalga doña Ginebra
 y de Cordoua la rica...
                (Va en nuestra colección.)
IV.—Romance de don Belardos
 El cielo estaua nubloso,
 el sol eclipse tenía...
(Inserto en nuestra colección.)
[p. 114] V.—Romance de César
Junto a Lérida está César
que viene con gran poder
a sojuzgar las Españas,
que las quiere poseer:
trae tanta gente de guerra
como en Roma pudo haber..
(Romance erudito.)
VI.—Romance de Scipión
África estaba llorosa,
el pueblo muy alterado
por Hanibal su caudillo
que dizen que es ya finado...
                  (Romance erudito.)
VII.—Romance sobre el saco de Roma

(Variantes que tiene respecto del de Durán, núm. 1.155.)

       Triste estaba el padre santo
       lleno de angustia y pena
       en Santangel su castillo
       de pechos sobre un almena...
       su cabeza sin tiara...
       viendo la reyna del mundo...
        y el pie de la Madalena...
        hallado por Santa Elena....
        las hijas en mala estrena.... ;
       por la culpa del pastor
       
el ganado se condena....
       
agora España la enfrena,
       
agora pagan los triunfos
        de Fenicia y Cartagena,
       agora resucita el Cid
       en Valencia y en Requena,
       viendo que los suyos ganan
       gloria tanta y tan amena.
       ¡Oh papa que en los Clementes
       tienes la silla setena...
       tú mismo fuiste el cuchillo
       para te cortar la vena!
       ¡Oh fundador de los cielos,
        danos paz pues que es tan buena,
       que si falta en los christianos
        en el gana gente amena
        que crece en sustentalla
        como abejas en colmena,
       la justicia es ya perdida,
       virtud duerme a la serena,
       quien mas puede come al otro
       como en la mar la ballena!
VIII.—Romance de la presa de África en Berbería
                                   en el año 1551
       Nuevas han venido al César
       Carlos rey de España un día
       que un cossario valeroso,
       Dragut arraez se dezía...
(Romance prosaico en estilo de gaceta. Está en varias colecciones.)
[p. 115] IX.—Romance de Garci Pérez
       Estando sobre Sevilla
       el rey Fernando tercero,
       esse honrado Garciperez
       iba con un caballero...
(Es el núm. 935 de Durán)
X.—Romance (sin título)
Yo me fuy para Vizcaya
donde estaban los hidalgos...
(Va en nuestra colección.)
XI.—Romance del conde Velez
Alabo se el conde Velez
en las cortes de León...
(Inserto en nuestra colección.)
XII.—Romance de Ascanio
(Variantes respecto de la Primavera, núm. 112.)

       En el tiempo que Mercurio
       en el Oriente reynaba,
       hubo en Venus su mujer
       un hijo que mucho amaba.....
       púsole por nombre Ascanio.....
        criábanselo las Diosas
       era tal su parescer
       que a todos embelesaba,
       su lindeza y hermosura
       las damas enamoraba......
       fuérase de tierra en tierra
       por ver lo que desseaba,
       y passando por un valle
       cuando ya el sol declinaba,
       hallóse en un verde prado
       de verdura muy lozana,
       donde vido una laguna
       de arrayanes muy cercada,
       acompañada de flores
       que allí la humedad criaba:
        posada era de una diosa
       que Salmacis se llamaba,
       la qual dallí no salía,
       mas su tiempo allí gastaba,
        ni iba con sus compañeras
       las otras diosas a caza,
       ni tomaba el arco corvo
       ni los goldres ni la aljaba,
       ni al sabuesso de trailla,
       ni al suelto ciervo tiraba,
       ni era codiciosa dello,
       ni se passaba de nada,
       todo su ejercicio era
       reposar en su morada,
       peynar sus lindos cabellos,
       componer su linda cara,
       y meterse entre las rosas
       y hazer dellas guirnaldas
       para poner con sus manos
       en su cabeza dorada.
        [p. 116] Ella ocupada en aquesto,
       Troco que sobrella daba
       con su parescer tan bello
       quel sentir enagenaba:
       como Salmacis lo vido,
       luego fué de amor llagada,
       que no pudo resistirle
       ni quiso verse librada
       desseando verle preso
       en el amor que ella estaba,
       ni quiso salir a verlo
       hasta ponerse galana.
       Despues de haberse compuesto
       saltó e hízole ésta fabla:
       —Tan gentil eres mancebo
       y tu gentileza es tanta
       que no sé determinarme
       si eres Dios o cosa humana.
       Si eres Dios eres Cupido
       el que de amores me llaga,
        o si eres hombre dichoso
       o lo fué el que te engendrara,
       con todo de tí quería
       alcanzar sólo una gracia,
       y es que me digas verdad,
       si sufres pena por dama,
       porque si de amor no sabes
       yo seré tu enamorada.

XIII.—Romance de Horacio
       El gran fundador de Roma
       que Rómulo se decía,
       poco tiempo la gozó
       que llegó al fin de su vida...
(Romance erudito.)
XIV.—Otro romance de la misma historia
       Cuando Horacio en Roma entró,
       como el pueblo le seguía,
       una su hermana carnal
       que desposada tenía
       con uno de los vencidos,
       vio la ropa que traía...
(Es continuación del anterior.)
XV.—Romance de la reyna Dido y Eneas

(Son muchísimas las variantes que tiene, comparado con el núm. 110 de la Primavera, por lo cual hay que ponerle casi íntegro.)

       Por los bosques de Cartago
        se salen a montería,
       la reyna Dido y Eneas
       
con muy gran caballería:
       
Ana hermana de la reyna
       y Julio Ascanio los guía,
        a la dehesa de Juno
       donde la caza se cría;
       preguntando iba la Reina
        al niño qué tal venía,
       si se le acuerda de Troya....
       su padre toma la mano,
        desta manera dezía:
       pues mandais reina y señora
       .....................................
       ya os conté que a Troya ví
       ....................................
        la triste reina troyana
       que nadie la socorría,
       los sus hijos todos muertos,
        [p. 117] Priamo no parescía,
        a la triste Policena
        muerta cabe sí tenía,
       a Helena que quedó viva....
       Ellos en esto hablando
       un ciervo que parescía,
        metió la mano a la aljaba,
       ..........................
       el golpe le dió en soslayo,
       el ciervo mucho corría,
        espárcense los monteros,
        síguele quien más podía,
       Eneas y Elisa Dido
       quedaron sin compañía....
        con sospiros le dezía,
        los tristes campos de Troya
        con Páris Troilo y Éctor
       fuera la mi compañía...
       la reina le dixo entonces:
       Conortáos por cortesía,
       que los muertos sobre tierra
       resuscitar no podían:
       ya es perdida la ciudad,
       llorar, pró no vos ternía...
       Que me escapé de los griegos
       y en las tus manos moría,
       que tu gracia y hermosura
       es de mi muerte la guía.
       —Pago es de tu atrevimiento,
       la reina le respondía,
       Eneas, vete a tus naves,
       pues sigues esta porfía,
       la fé que debo a Sicheo
       yo no la quebrantaría....,
       el cielo se revolvía...
       gran escuridad hacía,
       el granizo es muy crecido,
       con gran fuerza descendía,
       los relámpagos y truenos
       grande espanto les ponía,
       la reina con el temor...
       Eneas bajó tras ella,
        con su su manto la cubría,
       mirando por todas partes,
       tomándola entre sus brazos
       dentro della la metía,
       el aposento es estrecho,
       que muy justo, los tenía;
       mientras la reina en sí torna
       cuan bien se desenvolvía;
       apártale paños de oro,
        los de lino le encogía,
       cuando ella en sí tornó,
       hallóse d' amor florida:
       ya no tiene que le dar
       que él tomado se lo había;
       echó los brazos a Eneas,
       desta suerte le decía:
       —¡Oh traidor, cuál has tratado
       la fama y honra mía;
       ya has hecho tu voluntad,
       y olvidarme has otro día:
       si tal ha de ser Eneas,
       yo misma me mataría!
       Eneas que tal le oyó
       aquesto le respondía:
       No permitan tal los dioses,
       ni os venga tal fantesía
       que antes que yo tal hiziesse
       mil muertes recibiría:
       salido se han de la cueva
       con soberana alegría:
       si Eneas va glorioso,
       ella mas leda yazía;
       y allí se van mano a mano
       a buscar su compañía:
       desque la hubieron hallado
       a Cartago se volvían...

XVI.—Romance de Galiarda
       Missa se dize en Roma
       en el altar de Santiago....,
(Inserto en nuestra colección.)
[p. 118] XVII.—Otro romance de Galiarda
Galiarda, Galiarda...
(Está en la Primavera, núm. 138, pero tiene aquí estas variantes):
       ¡Oh quien contigo folgase...
       con los cien moros peleasse..
       si de tal me alabo yo!
XVIII.—Otro romance de Galiarda
       Esta noche, caballeros,
       dormí con una doncella...
(Variantes: núm. 139 de la Primavera.)
       que te casasses con ella..
        grande enojo recibiera...
XIX.—Romance del rey Abarca
       Por los más espesos montes
       y lugares de Navarra
       este rey don García Íñiguez
       con su ejército pasaba...
Romance histórico que no está en la Primavera, por no ser popular, pero sí en Durán, núm. 1.212.)

XX. —Romance de cómo un hijo del rey don Sancho acusó de
                         alevosía a la Reyna su Madre

       Un hijo del rey don Sancho
       que se llama don García,
       pidió a su madre un caballo
       que el rey en mucho tenía...
(Romance histórico erudito, núm. 1.217 de Durán.)
[p. 119] XXI.—Romance del conde don Pero Velez

       Alterada está Castilla
       por un caso desastrado,
       que el conde don Pero Velez
       en palacio fué hallado
       con una prima carnal
       del rey Sancho el desseado;
       las calzas a la rodilla,
       y el jubón desabrochado;
       la Infanta estaba en camisa
       echada sobre un estrado,
       casi medio destocada,
       con el rostro desmayado;
       de modo que estaba el rey
       suspenso y muy alterado;
       en fin, por darle castigo
       a muerte le han condenado.
       Los grandes dicen que cese
       el juicio acelerado;
       el caso pide castigo,
       no lo permite el estado,
       porque era el conde en Castilla
       gran señor y emparentado;
       de suerte que por el rey
       fué el juicio conmutado
       de darle perpetua cárcel,
       para lo cual fué llevado
       en el castillo de Ureña,
       adonde fuera entregado
       a Peranzules Osorio,
       merino mayor llamado:
        y con gran solemnidad
       juramento le han tomado
       que no le muestre a persona
       sino al rey y a su mandado;
       no le den cosa ninguna
       donde pueda estar echado,
       y de cuatro en cuatro meses
       le sea un miembro quitado,
       hasta que con el dolor
       su vivir fuese acabado.

Este romance se halla también en la Rosa gentil de Timoneda, fol. 52 vuelto, de donde le tomó Wolf para su Rosa de Romances , excluyéndole luego de la Primavera por no ser popular, sino erudito y harto prosaico. Así es, en efecto, pero hemos creído oportuno transcribirle aquí, porque es el único romance de su clase que habla del Conde Vélez, héroe de otro romance popular, «Alabóse el conde Vélez», que hemos reimpreso en estas adiciones, tal como se halla en la Tercera Parte de la Silva.

XXII.—Romance del Sophí
       El gran Sophí y el gran Can
       y el gran Caliphe en un día...
(Núm. 1.148 de Durán.)
XXIII.—Romance del Turco
       A caza salió el gran Turco
       de Constantinopla la llana
       con treynta mil caballeros,
       todos de espuela dorada....,
(Núm. 1.149 de Durán)
[p. 120] XXIV.—Romance de la muerte de Hércules
       Ardiendo se estaba vivo
       Hércules el esforzado,
       dentro de aquella camisa
       que Licán había llevado...
(Romance erudito.)
XXV.—Romance de la Reina de las Amazonas
       Por los montes de Carasco
       que están en el mediodía...
(Va en nuestra colección.)
XXVI.—Romance de la reyna de Saba

       La gran reina de Saba
       de las princesas dechado,
       monarcha de las nascidas,
       que el mismo Dios ha loado,
       estando en su monarchía
       con un reyno prosperado,
       assentaba muy gloriosa
       en un muy glorioso estrado
       lleno de piedras preciosas
       de oro y plata labrado
       con perlas sobre marfil
       de taracea entallado
       y sobre cuatro leones
       muy ricamente assentado,
       con un dossel muy precioso
       con tres altos al brocado,
       debaxo de una cortina
       de carmesí alcarchofado,
       sobre dos cojines de oro,
       que acá llamamos tirado,
       con su basquiña de tela,
       só un muy rico verdugado
       y un brial de plata fina,
        todo de aljófar bordado
       y con puntas de diamantes
       todo el follaje trenado,
       encima una saboyana
       y un nunca visto tocado,
       a manera de gitana
       revuelto con su tranzado
       lleno de muchos joyeles
       por el contorno rodeado
       con carbuncos y esmeraldas
       y una pluma en el lado
       y un moscador muy precioso
       de un topazión labrado,
       cercada de caballeros,
       todos de mucho primado,
       cuando entró por la sala
       un galán muy bien hablado,
       el cual puesto de rodillas,
       pecho por tierra postrado,
       le dió nuevas del gran rey
       Salomón el desseado,
       diciéndole que su sciencia
       el mismo Dios se la ha dado
       con más pujantes riquezas
       que nunca rey ha alcanzado,
       y que tiene de su guarda
       cincuenta mil de caballo,
       con doze mil caballeros
       que andan a cazar el campo
       y cuatro millones de oro
       que le renta su reinado,
       aquesto sin los tributos,
       que es tesoro no pensado...

[p. 121] XXVII.—Romance del Moro Santón de Granada

        En las sierras de Granada
       un moro Santón vivía,
       en una pobre mosquea
       que nos llamamos mezquita...

                (Es una profecía de la ruina de Granada. Romance ni viejo ni popular.)

XXVIII.—Romance de Hanibal

        Cartago floresce en armas,
       África muy rica estaba...

                (Romance erudito, núm. 533 de Durán.)

XXIX.—Romance del rey don Pedro

        Teniendo el rey don Pedro
       su real fortalescido...

                (Inserto en nuestra colección.)

XXX.—Romance de la muerte del rey don Pedro

        Encima del duro suelo
       tendido de largo a largo...

                (Va en nuestra colección.)

XXXI.—Romance del conde de Luna

        El rey don Juan el segundo
       dixo un dia andando a caza...

                (En nuestra colección.)

XXXII.—Romance del rey don Alonso

        El triste rey don Alonso
       viniendo a más andar...

                (En nuestra colección.)

XXXIII.—Romance de Hernandarias

        Buen alcayde de Cañete
       mal consejo aveys tomado...

                (En nuestra colección.)

[p. 122] XXXIV.—Romance del rey don Alonso

       Andados los años treinta
       que reinaba Alfonso el Casto
       en la era de ochocientos
       y mas cuarenta y siete años...
(Es el núm. 638 de Durán. Histórico, pero no viejo.)
XXXV.—Romance de Bernaldo del Carpio
       Hueste saca el rey Ores
       rey de Mérida llamado,
       con la gran gente que lleva
       vá muy soberbio el pagano...
(Este romance corresponde, aunque con muchas variantes, a los núms. 628 y 629 de Durán, tomados de Timoneda. No tiene razón Durán al atribuir a éste la segunda parte. Vid. también Gallardo, y la Sammlung de Wolf, S. 27.)
XXXVI.—Romance de Girineldos

(Es, con muchas variantes, el núm. 161 de la Primavera.)

       Levantóse Girineldos,
       el rey dejaba dormido,
        fuérase para la infanta
        a dó estaba en el castillo,
       los zapatos en la mano,
       porque no fuese sentido:
       —«Ábrasme, dijo,—señora,
       ábrasme, cuerpo garrido;
       ....................................
        Girineldos soy, señora.......
        a un palacio lo ha metido,
        besándolo y abrazando.....
       
recordado había el rey,
        recordó muy pavorido,.......
       «Girineldos, Girineldos,
       diéssesme tú del vestido.»
       Tres veces lo ha llamado....
        y nunca ha respondido.......
        háceslo como enemigo,
        que dormías con la infanta...
        toma la espada en la mano,
       fuérase para el castillo,
       las puertas halló cerradas,
       no hallaba como abrillo,
       por una ventana pequeña
       entrado había en el castillo,
       fuérase para la cama
       donde a Girineldos vido,
       él lo quisiera matar....
       y entre entramos ha metido (sic)...
       la espada había conoscido,
       «Girineldos, Girineldos
       ¿qué será de tí, Girineldos,
       qué serán de tus servicios?»
       «Lo que ha de ser señora,
        que nos casemos yo y tigo.»

[p. 123] XXXVII.—Sin título

       Olorosa clavellina,
       nueva flor, rosa temprana,
       jazmines por la mañana,
       cogidos con gran frescura...
(Son versos acosonantados, núm. 1.884 de Durán)
XXXVIII.—Síguese otro romance

Es el de doña Beatriz, núm. 157 de la Primavera, con las siguientes variantes:

       Bodas se hazen en Francia
       allá dentro en París,
       cuán bien que trae la danza
& nbsp;      esa doña Beatriz,
        mas tambien se la miraba
       ese
conde don Martín...
       si mirades vos
la danza
       —o si mirades a mí...
       que hace pensar a mí...
       si bien vos parezco, conde....
       y no puede ir trás mí.
XXXIX.—Romance de la presa de Túnez
       Estando en una fiesta
       en los baños de Cartago...
(Durán, 1.153.)
XL.—Romance del conde Grimaltos

(Núm. 175 de la Primavera. Tiene muy pocas variantes.)

       Muchas veces loí (sic) decir
       y a los antiguos contar...
       que el conde don Grimaltos
       que en Francia suelen llamar,
        que llegó en cortes del Rey
       pequeño de poca edad...
       su secretario real...
       y despues le dió un condado.
(Texto conforme en general al de la Silva de 1582 que siguió Wolf; por lo cual omito citar las diferencias insignificantes que ofrece.)
XLI.—Otro romance
       Cata Francia Montesinos,
       y París essa ciudad...
(Texto reproducido en la Silva de 1582, y en la Primavera, número 176, con leves diferencias casi todas ortográficas.)
[p. 124] XLII.—Sin título
Es el núm. 179 de la Primavera. Variantes.
       En Castilla está un castillo,
       al cual dicen Rocha frida,
       al castillo llaman rocha
       y a la fuente llaman frida,
       las almenas tiene de oro,
       paredes de plata fina
       como el sol desque salía
        Allá la media noche
       Oido lo había Landino,
       el ayo que la tenía:
       —¿Qué habedes la infanta,
       qué habedes, Rosa florida?
       O tenéis mal de amores
       o estáis loca perdida.
       —Que ni tengo mal de amores
       ni estoy loca perdida,
       mas llevédesme unas cartas....
        Darlas heis a Montesinos,
       que venga a la Pascua Florida;
       darle he yo mil marcos de oro
       y dos mil de plata fina,
       daréle treinta castillos
       todos riberas de Hungría,
       y si muchos más quisiese,
        muchos más yo le daría;
       darle hía este mi cuerpo
       siete años, a su guisa;
       si otra más linda hallase
       que me dejase escarnida;
       que en todos estos reinos
       no la hay otra más linda,
       sino es una mi hermana
       que de mal fuego sea ardida,
       si ella me lleva en cuerpo
       yo a ella en lozanía.»
       Mal lo usara Montesinos
       para haberme por amiga,
       que a cabo de siete años
       fuera a buscar otra amiga
       y así yo por buen amor
       quedé burlada y prendida.
XLIII.—Romance de Gaiferos
       Estábase la condesa
       en su estrado asentada...
(No tiene variantes de consideración respecto del núm. 171 de la Primavera.)
XLIV.—Síguese el segundo Romance
       Vámonos, dijo mi tío,
       en París esa ciudad...
(Íd., íd. Es el núm. 172, continuación del anterior.)
XLV.—Romance de Renaldos de Montalbán
       Cuando aquel claro lucero
       sus rayos quiere enviar,
       por cada parte y lugar. esparcidos por la tierra
(Completamente artístico: está en Durán, núm. 368, tomado de la Floresta de Tortajada, donde se lee con variantes meramente ortográficas.)
[p. 125] XLVI.—Romance de Durandarte
       Durandarte, Durandarte,
       buen caballero probado...
(No tiene variante alguna y está también en la 1.ª parte de la Silva, de donde paso a la Primavera, núm. 180.)
XLVII.—Romance de Durandarte

       Oh Belerma, Belerma,
       por mi mal fuiste engendrada,
       que siete años te serví...
       Sin de ti alcanzar nada...

Comparado con el núm. 181 de la Primavera, ofrece estas variantes:

       Montesinos, Montesinos
       una cosa os demandaba,
       que cuando yo fuese muerto
       y mi ánima arrancada,
       vos llevéis mi corazón
       adonde Belerma estaba,
       y dalde todas mis tierras.......
       Que pues yo a ella pierdo,
       todo el bien con ella vaya
       y servilda en mi lugar
       como de vos se esperaba,
       que tenga de mí memoria
       una vez en la semana,
       y decilde que se acuerde
       que tan cara me costaba;
       socorredme, Montesinos,
       que el corazón me desmaya,
       que el brazo traigo cansado
       y la mano del espada,
       la vista tengo perdida,
       mucha sangre derramada,
       los extremos tengo fríos
       y quitaseme la habla.
       Ojos que me vieron ir
       nunca me verán en Francia,
       pues que quiso la ventura
       que nuestro deudo se parta.
       Abrazadme, Montesinos,
       que a mí saléseme el alma....
XLVIII.—Romance de Montesinos
       Muerto queda Durandarte
       al pié d' una gran montaña...
(Va en nuestra colección.)
XLIX.—Romance de Marquillos
       Cuán traidor eres, Marquillos,
       cuán traidor de corazón...
(Texto casi idéntico al de la Rosa de amores, de Timoneda,  y por tanto, al núm. 120 de la Primavera.)
[p. 126] L.—Romance de Melisenda
       Todas las gentes dormían
        en los que Dios tiene parte...
(Variantes respecto del núm. 198 de Wolf.)
       No duerme la Melisenda....
        Si dormides, mis doncellas,
        si dormides, recordad....
       Si esperáis a la vejez,
       no vos querrá un rapaz,
       que otro tanto hice yo
       cuando era de vuestra edad
       al tiempo que fuí criado
       en casa de vuestro padre......
       Iba a buscar al conde
       en los palacios do está.....
       Topara con Fernandillo,
       un alguacil de su padre.
       «¿Qué es aquesto, Melisenda?
       ¿Ésto que podría estar?
       El rey piensa que dormís,
       en su cámara real,
       vos, andáis os por las calles
       a picos pardos buscar.»
       Tomárala por la mano,
       a casa la fué a tornar.
(Todo lo demás que hay en la Primavera falta en la Silva.)
LI.—Romance de un caballero enamorado
       Si se está mi corazón
       en una silla asentado...
(Romance lírico sin importancia excepto estos versos.)
       «Y si yo muero, señora,
       no me entierren en sagrado;
       háganme la sepultura
       en un verdecico prado.»
LII.—Romance de la reina de Irlanda
       Cartas van por todo el mundo
       dolorosas de contar...
(Va en nuestra colección.)
LIII.—Romance de Leandro y Ero, y cómo murió
       El cielo estaba ñublado,
       la luna su luz perdía..
(Va en nuestra colección.)
[p. 127] LIV.—Romance del rey Marsin
       Domingo era de Ramos,
       a passión quieren dezir,
        cuando moros y cristianos
       todos entran en la lid.
(Es el núm. 183 de la Primavera. Sólo tiene una variante digna de notarse.)
       Mi mujer Abrayma mora.
LV.—Romance de D. Roldán
       En Francia la noblescida
       en esse tiempo pasado...
(Es el núm. 367 de Durán, con variantes de poca monta.)
LVI.—Romance de Gaiferos
       Media noche era por filo,
       los gallos quieren cantar...
(Es el núm. 174 de  la Primavera, tomado por Wolf de un pliego
suelto de la Biblioteca de Praga. Notaré las variantes de la Silva):
       Los gallos quieren cantar...
       Halló las puertas cerradas...
        Cartas llevas de mensaje...
       
Esperases tú a ellalva (sic)...
       Con los otros salirás...
       que aquí no trujo más...
       Vido lo había una mora...
       Derribado se la hae...
       Muerto cayó el morico.
LVII.—Romance del moro Calaynos
       Ya cabalga Calaynos
       a la sombra de una oliva...
(Es el conocido, con muy leves variantes. El texto de la Floresta
de varios romances es el que más se parece a éste, entre los
que se tuvieron presentes para la Primavera, núm. 193.)
[p. 128] LVIII.—Romance del engaño que usó la reina Doña María
     de Aragón: para que el rey Don Pedro, su marido, durmiese
     con ella y de lo que sucedió.
       Angustiada está la reina
       y no sin mucha razón,
       porque el noble rey Don Pedro
       su marido y su señor...
(Es, con variantes, el núm. 1.224 de Durán, tomado de La Rosa Gentil, de Timoneda. No es viejo.)

LIX.—Romance de cómo el rey Don Jaime de Aragón ganó a Mallorca,
      con las otras islas circunvecinas, y después a Valencia.

       Ese buen rey d' Aragón
       que Don Jaime se decía,
       como siempre fué esforzado
       y valiente a maravilla,
       noche y día estaba pensando
       en cómo acrecentaría
       la fe de la cristiandad
       y los moros destruiría,
       mandó llamar a los grandes....
(Romance moderno y prosaico.)
LX.—Romance del rey Don Rodrigo
(Es el núm. 3 a. de la Primavera con grandes variantes.)

       Amores trata Rodrigo,
       descubierto ha su cuidado,
       a la Cava se lo dice
       de quien anda enamorado.
       —Mira, Cava, mira, Cava,
       mira, Cava, que te fablo:
       Darte he yo mi corazón,
       y estaría a tu mandado;—
       la Cava como es discreta
       en burlas la avía echado,
       respondió muy mesurada
       y el gesto muy bajado (sic):
       —como lo dice tu alteza
       debe estar de mí burlando,
       no me lo mande tu alteza
       que perdería gran ditado—
       don Rodrigo le responde
       que conceda en lo rogado,
       que deste reyno de España
       puedes hacer tu mandado.
       Ella hincada de rodillas,
       él la está enamorando.
       Sacándole está aradores
       de sus xarifas manos;
       fué el rey a dormir la siesta,
       por la Cava había enviado,
        cumplió el rey su voluntad
       más por fuerza que por grado,
       por lo cual se perdió España
       por aquel tan gran pecado.
       La malvada de la Cava
       a su padre lo ha contado,
       Don Julián que es traidor
       con los moros se ha concertado (sic)
       que destruyesen a España
       por lo haber así injuriado.

[p. 129] LXI.—Romance de la Cava

       Cartas escribe la Cava,
       la Cava las escribía...
(Es, con leves variantes, el mismo que hay en la Rosa Española, de Timoneda, y por consiguiente, no puede ser obra de éste, como creía Durán, que le puso en su Romancero con el número 591.)
                                                (Núm. 4 de la Primavera, siguiendo el texto del Cancionero de Romances, con variantes de la Rosa Española, de Timoneda, y de un pliego suelto del siglo XVI. El texto de la Silva arroja las siguientes variantes nuevas):
                 (Falta desde «Maldito D. Opas» hasta «Oh dolor sobremanera».)
        (Final idéntico al del pliego suelto.)
LXIV.—Romance de la destruyción de España
       Quan triste queda Castilla
       sin ventura, desdichada...
       (Va en nuestra colección.)
[p. 130] LXV.— Romance de la Cava
       Gran llanto hace la Cava
       con gran dolor y amargura...
(En nuestra colección.)
LXVI.—Romance del Infante Don Enrique

       Este Infante Don Enrique
       con el temor que tenía
       a su hermano el rey Alfonso,
       pasárase a Berbería.............

Para complemento de este apéndice bibliográfico, creo oportuno dar razón de las variantes contenidas en algunos pliegos sueltos rarísimos que no constan en los catálogos de Durán, Salvá y Wolf.

PLIEGOS SUELTOS
I.—Romance de Don Reynaldos de Montalván
       Estábase Don Reynaldos...
                (Colección del duque de T'Serclaes Tilly [1] en Sevilla.)

Variantes tomando por tipo el texto de la Primavera, núm. 188.

       Con su tío Malagise...
        tío mío, tío mío
        tío mío natural........
       pláceme, dijo, sobrino......
        luego sin más detardar......
       que fuese con ella su par
       en tierras apartadas.....
       él se la fuera luego a dar
       no por fuerza ni por grado...
       que lo sabía bien acompañar...
        soy de Francia natural...
       de el tanto caminar...
       que bien se holgaba de lo escuchar...
       desque lo vido tan gracioso....
        en ellos hubo de aposentar...
        passé yo allende la mar...
        he dejado mi natural...

[p. 131] Añade estos versos:

       Por eso, mi señora,
       estoy a vuestro mandar....
       que yo os lo estaba bien pagar...
       porque allí se los entramos
        placeres nos podamos dar......
       que yo tocase a la hora.........
       Envió cartas a Aliarde
        cartas para le avisar...
       el rey vista la presente....
       y lo hayan de tomar
       tomólo mucha gente d' armas...
        que era de grande escuridad...
       
aconsejóse de los suyos...
       y que se la oviesen de dar...
       a nadie no quería hablar.....
       por envidia que tiene dél
       
porque en vuestra corte quiere estar...
       pláceme, dijera el rey...
       le mandó desterrar...
       de priesa y no de vagar...
       vergüenza es tanta gente...
       que Galalón le fuera enviar....
       ni yo lo quiero mal....
       mas venimos al campo
       que el rey mandara pregonar....
       de tales razones escuchar....
       que fuesen al campo a pelear...
       comiénzanse todos a derezar....
       que no hacían sino matar....
       por si los podría hablar....
       rompiendo entre la gente....
       tómala don Reynaldos...

Tiene al fin este pliego dos composiciones líricas:

       Juan del Enzina despidiendo el amor
       Anda, vete, burlador...
       Respuesta del amor por los mismos consonantes

       ¿Qué dices, buen amador,
       con quién hablas, dónde estás...

II.—La glosa del romance que dize: "Rosa fresca, Rosa fresca" y la glosa de la "Reyna Troyana" y la glosa de "'mora morayma" y la glosa de "la mia gran pena forte" y unas coplas a una serrana.

(Colección del duque de T'Serclaes. Variantes de Rosa fresca que es el núm. 115 de la Primavera.)

       Cuando te tuve en mis brazos...
       no vos puedo yo haber, nó...
       y en lugar de recabar,
        dijérame otra razón...
       Quien vos lo dijo, señora...
       si yo nunca entré en Castilla
       ni aun en tierras de León...

[p. 132] Romance de la Reyna Troyana

        (Núm. 482 de Durán.)

       Triste ésta y muy pensosa
       aquesa reyna troyana...

No llega más que hasta el verso:

       ¿Qué es de mi hijo Troylo,
       qué es del bien que en mi moraba...?

       Es romance artístico, aunque se encuentra ya en el Cancionero de Romances.
       
En Mora Morayma, núm. 132: de Wolf, hay esta sola variante:

        Que yo soy moro mazote.

III.—Romance de don Trista nuevamente glosado por Alonso de Salaya co otras obras suyas

       Ferido está don Tristan...

        b) Romance

        En mis pasiones pensando
       de mil congojas cercado...

        c) Villancico

        No quiero sino serviros,
       siempre yo vuestro seré...

        d) Derreniego a una dama

        Son mis penas tan crecidas
       en la mar donde navego...

        e) Coplas en loor de una dama

        Muchos, dama, de loaros
       han tenido atrevimiento...

        f) Juan del Enzina despidiendo el amor

        Anda vete burlador,
       —no pienses burlarme más...

                (Colección del duque de T'Serclaes.)

[p. 133] IV.—Romace nuevamete glosado por Pedro de Palma natural decija: en el qual se trata la triste y lamentable nueva q le diero al rey moro passeado se por Granada de como los christianos le habían ganado Alhama: y de todo lo q los moros hizieron por cobralla de los christianos: en lo qual perdieron mucha gente y qdaron vencidos: y assi se volvieron el rey y los que quedaron a Granada: con un romance de Juan del Enzina.

       Passeábase el rey moro
       por la ciudad de Granada.

                (Variantes.)

       ¿ Para qué nos quiere rey...
       para que sepais, mis moros
       nuestra
pérdida de Alhama...
       habló el alatar (sic) de Loja:
       buen rey bien se te empleaba....

                (Faltan los dos versos.)

       y para Alhama cobrar
       menester es grande armada...
        otro es Martín Galindo.

b) Canción del mismo por despecho contra los infieles

       Todas setas de Mahoma
       moros y los luteranos...

c) Lamentación de amor del mismo entre un amador y Macías

       Sal ya doloroso canto,
       que razón es que publiques...

d) Romance de Juan del Enzina

       Yo me estaba reposando,
       durmiendo como solía...

                (Colección del duque de T'Serclaes.)

[p. 134] V.—Romance de don Gayferos que trata de cómo sacó a su
                esposa que estaua en tierra de moros

(Pliego suelto de mi biblioteca. En folio)
Variantes respecto de la Primavera, núm. 173

       Los dados tiene en la mano
       que los quería arrojar....
        si tan bien fuesses, Gayferos...
       preguntando vá, preguntando
       por su primo don Roldán...
       
sabeis que estó sin caballo
        e armas otro que tal...
       pues sin armas e sin caballo
       por esto vos ruego, tío,
       
las vuestras me queráis prestar...
       allá a Sant Juan de Letrán...
       que
no me las hagan cobardes....
       mi caballo tengo bien vezado....
       entre los dos puestos se han.........
        fablado le ha Roldán,
        empezado le ha a fablar.....
       Bien pareceys, don Gayferos....
       que soys de poca hedad.....
       no dixera
esto tal...
       
y le ayudó para armar...
        de que solo le veen andar....
       de que ya el se
salía...
       del
palacio real...
       le llamara
don Roldán....
       esperédes
acá sobrino,
        solo quereis vos andar....
        y toma la de don Roldán...
       que siempre me tovistes por padre....
       tan enojoso hablar.......
       en ocho la fuera andar.....
        si enemigos ge lo matan....
       que quiere cabalgar sin paje....
       
no tiene quien ge la calce...
       viernes era aquel día...
       
con todos sus caballeros,
        con todos sus capitanes....
       en
Sansueña essa cibdad.......
        si hay alguna christiana...
       y de noche en honda cinia...
       en especialmente
una...
       y el rey Almanzor la trata...
        del palacio real....
       derecho se iba a la playa....
        por ver los palacios reales....
        darvos he unas encomiendas....
        que no lo dexe por miedo....
        con los moros pelear....
       ligeros son de perdonar....
       mora me quiero tornar....
       no los puedo olvidar....
       Gayferos que esto oyó...
       dexóse de la ventana...
        esforzáos, don Gayferos.....
        si desto escapáis, Gayferos,
       harto tenéis de contar.....
        ya quisiese Dios del cielo....
       de moros muchas vegadas....
       al caballo aprieta la rienda....
       y afloxóle el petral....
       el caballo esforzado...
        saltó de la otra parte....
       Gayferos que esto oyó
        presto se fué apear....
        Melisenda a las ancas....
       presto fué a cabalgar.....
       porque le puede bien abrazar....
       cuando fué cerca los moros,
       la rienda le fué a soltar.....
       no os enojéis, mi señora......
        podréis, señora, aguardar.........
       no cesando de llorar......
       las rodillas puestas en tierra,
        como la parió su madre.... (!)
       de la sangre que dellos salía
        todo va vuelto en sangre....
        este debe ser el encantado....
        este debe ser el esforzado
       Reynaldos de Montalbán,
        [p. 135] este es Ogel de las Marchas
        el esforzado singular....
       calles, no digas atal....
       
mas yo te me quiero nombrar....
       señor de París essa cibdad....
        con esfuerzo assí hablar....
        encerróse en la cibdad...
        Melisendra que venir lo vido....
       de
que le vido las armas blancas....
& nbsp;      empezóle de preguntar...
       por Dios vos ruego, Gayferos...
       con las mangas de mi camisa
       apretar vos he
la sangre......
       yo os la entiendo de sanar...
       
infanta, no digáis atal...
       
caballero que las trae
       ninguno le puede hazer mal....
        antes que los moros nos tomen...
       de amores que no en al....
       
ni de los moros han miedo....
       ni dellos sentía parte....
       
con el placer de los (¿dos?) juntos,
       
el descanso es muy grande...
       fasta entrar por
Francia
       
en tierra de christiandad...
       
Si fasta allí alegres vinieron....
       
de lexos vieran asomar....
       vuelto se le ha
la sangre,
       
diciendo a su señora:
       Este
es mayor pesar...
       
y aquel es Montesinos...
       andando por sus jornadas...
       
a París van allegar
       
tié nenle por esforzado...
       de gran
captividad...

VI.—Romance nuevamente hecho de Calisto y Melibea que trata de todos sus amores y de las desastradas muertes suyas y de la muerte de sus criados Sempronio
y Parmeno: y de la muerte de aquella desastrada muger Celestina intercesora de sus amores.

(Pliego suelto gótico de mi biblioteca)

Este romance, que viene a ser un compendio en verso de la Celestina, no pertenece al número de los populares y tradicionales, pero es tan viejo y tiene tanta curiosidad literaria, que no ha de pesar al lector verle impreso a continuación:

       Un caso muy señalado—quiero, señores, contar,
       como se iba Calisto—para la caza cazar,
       en huertas de Melibea—una garza vido estar,
       echado le había el falcón—que la oviese de tomar,
       el falcón con gran codicia—no se cura de tornar:
       saltó dentro el buen Calisto—para habello de buscar,
       vido estar a Melibea—en medio de un rosal,
       ella está cogiendo rosas—y su donzella arrayan.
       Calisto desque la vido—empezole de hablar:
       —Gran maravilla es aquesta—que Dios me quiso mostrar.
       —¿En qué?, dijo Melibea,—vos digades la verdad.
       Allí respondió Calisto,—tal respuesta le fué a dar:
        [p. 136] —«Hazer en natura humana—tal hermosura y beldad
       y hazer a mí inmérito—que la hobiese de mirar,
       y mi secreto dolor—haber de manifestar,
       en este mundo tal gloria—no la espero yo alcanzar.»
       Respondióle Melibea—prestamente sin tardar:
       —«Por gran gloria tienes esta—que me hobieses de fablar?»
       —«Yo lo tengo así por tanto—que no la puedo estimar.»
       —«Pues yo te lo cumpliría—si quieres perseverar.»
       —«¡Oh orejas que tal oyen—que tal puedo alcanzar,
       mucho bienaventuradas—se podrán ellas llamar!»
       Allí habló Melibea—bien oyreis lo que dirá:
       —«Mas muy malaventuradas—se podrán ellas llamar
       despues que hayan oido—lo que les he de fablar:
       Vete delante mis ojos,—no me quieras enojar,
       que ya no basta paciencia—para haberte de escuchar,
       si nó las palabras dichas—yo te las haré pagar.»
       Calisto de que esto oyera—comenzóse de apartar
       demandando por Sempronio—con dolor e sospirar,
       las palabras que le dize—eran para lastimar:
       —«Cierra bien esas ventanas—que la luz no pueda entrar,
       venga la tristeza al triste,—mis llantos, dalde lugar;
       ¡oh si viniesse la muerte—por mis males acabar,
       si viniesse Galieno—físico muy singular,
        que supiese dar remedio—a pasion de tal penar!»
       Allí respondió Sempronio:—«¿Este mal qué puede estar?»
       —«Vete de ahí, no me hables—déxame desesperar,
       si nó antes de mi muerte—la tuya podrás causar,
       dexarte quiero, cuytado—pues solo quieres quedar.»
       Sempronio como discreto—comenzara de pensar:
       «Qué mal pudo ser aqueste—que asi te pudo trocar?
       o estás endïablado—o quieres loco tornar:
       si entro a dalle consejo—nunca lo querrá tomar,
       si lo dexo quedar solo—la muerte querrá tomar.»
       Estando todo turbado—Calisto le fué a llamar:
       —«Dame, Sempronio, el laud,—que quiero un poco sonar.»
       Luego se lo da Sempronio—y allí le fuera hablar:
       —«Destemplado está, señor,—que el son no puede acordar.»
       —«¡Oh triste de mí cuytado—que en el mundo no hay mi par,
       pues mi sentido y memoria—solos me fueron dexar,
       mas tómalo tú, Sempronio,—y cantasses un cantar
       el mas triste de sonido—que se pudiese hablar» (?).
       Tomó Sempronio el laud—y empezara de cantar:
       —«Mira Nero de Tarpeya—a Roma la gran cibdad,
       mírala cómo se ardía—sin ninguna piedad,
       él le manda echar el fuego—con su mucha crueldad.»
       Allí respondió Calisto,—y mira qué fué a fablar:
        [p. 137] —«Mayor es el triste fuego—y menor la piedad,
       que me quema mis entrañas—que no me dexa reposar.»
       —«No digas eso, señor,—no quieras desesperar.»
       «Escucha un poco, Sempronio,—yo te lo quiero contar;
       fuego que cien años dura—mayor se puede llamar,
       que lo que un día passa—aunque queme una cibdad;
       como de vivo a pintado—como de sombra a real,
       aquesta es la differencia—que entre ese y mí hay,
       porque el fuego del infierno—no puede tanto quemar.»
       —«Por cierto, dixo Sempronio,—no debías tal hablar,
       que aunque fuesses un moro—no debías creer tal.»
       —«No soy moro ni cristiano—ni tal me quiero llamar,
       mas llámesme Melibeo—que assi me quiero nombrar;
        que yo en Melibea creo—y a ella quiero adorar.»
       Sempronio desque lo oyera—comenzóle de hablar:
       —«Ya conozco tus pasiones—las que te hazen penar:
       pues yo te curaré dellas—y aun te entiendo de sanar.
       —Digas tú, hermano Sempronio—tú me digas la verdad,
       ¿cómo has pensado agora—de hazer esta piedad?»
       —«Yo vos lo diré, señor,—sed atento en escuchar:
       muchos dias son pasados—que aquí en esta cibdad
       conozco una puta vieja—que en el mundo no hay su par,
       las artes que ella sabe—¿quién te las podrá contar?
       Hechicera y alcahueta,—muy astuta en su fablar.
       ¿Qué te contaría della,—de lo que sabe ordenar,
       hazer y deshazer virgos—en esta nuestra ciudad,
       en las pasiones de amor—sabe mil remedios dar?»
       Calisto desque esto oyera—empezara de hablar:
       —«Ponga en mis males remedio,—yo la quiero bien pagar
       y veme luego por ella—que la quiero yo hablar,
       y tu trabajo, Sempronio,—mucho bien galardonar.»
       —«Que me plaze, mi señor,—de illa luego a buscar,
       y entre tanto que allá voy—piensa bien qué le has de dar.»
       Ya se partía Sempronio—para habella de buscar.
       En llegando a la su puerta—empezara de llamar;
       Celestina que lo oyera—comenzó de preguntar:
       —«¿Qué buena venida es esta?—Vos queráismela contar.»
       —«Bien sabes, señora madre,—la nuestra grande amistad,
       y tienes bien conoscida—la mi buena voluntad,
       y de cualquiera ganancia—tu parte querríate dar.
       Aquí está mi amo Calisto—que muere sin lo matar,
       de amores de Melibea—loco se quiere tornar,
       de tí y tambien de mí—tiene gran necesidad:
       pues toma luego tu manto—ven que te envía a llamar.»
       Celestina que esto oyera—luego se fué a cobijar.
       —«No me digas más, mi fijo, no me quieras mas fablar,
        [p. 138] yo lo sanaré del cuerpo,—de la bolsa bien sangrar,
       yo le alargaré la cura—porque pueda mas gastar.»
        Estas palabras hablando—a la puerta van llegar.
       Entrando está (sic) Calisto—para con él negociar.
       Calisto desque la vido—comenzó la de mirar,
       las rodillas por el suelo—fuera tal su razonar:
       —«¡Oh reverenda persona,—cosa digna de loar,
       ya te habrá dicho Sempronio—la causa de mi penar:
       de amores de Melibea—loco me quiero tornar!»
       Allí fabló Celestina,—tal respuesta le fué a dar:
       —«No te mates, caballero,—ni quieras tomar pesar,
       no pierdas el esperanza—pues yo te he de remediar,
       yo iré presto a Melibea—para tu mal le contar,
       yo le ordiré una tela—la qual yo bien sé tramar:
       por eso mientra que vó—a remedio te buscar,
       desta vieja pecadora—te quisieses acordar,
       que su menester es grande—que no lo podrás pensar.»
       Ya se parte Celestina—de Calisto a mas andar,
       iba Sempronio con ella—para mas la acompañar,
       iban los dos razonando—cómo a Calisto pelar.
       A casa de Celestina—ambos fueron a llegar,
       a tomar sus aparejos—para Melibea engañar:
       el aceyte serpentino—con los que suele tomar
       las madexas del hilado—que es la causa para entrar.
       Vase a casa de Pleberio—con Melibea hablar,
       a la entrada de la puerta—con Lucrecia fué a topar.
       Celestina luego entrando—la comenzó a saludar:
       —«¿Quién te trae acá, mi madre,—y qué andas a buscar?»
       —Amor grande y deseado—y por tu vista mirar,
       vender un poco de hilado—con muy gran necesidad,
       pues mi señora la vieja—creo lo querrá comprar.»
       Allí fablara Alisa,—bien oireis lo que dirá:
       —«¿Con quién fablas tú, Lucrecia?,—de qué es tu razonar?»
       —«Con aquella buena vieja—que moró en la vezindad.
       Que tiene la cuchillada,—yo te la quiero mostrar.
       Va la vieja Celestina—con Alisa a razonar:
       —«Mi venida fué, señora,—por mi hilado (te) mostrar,
       que es el mejor que yo ví—en todo nuestro lugar,
        por mis miserias complir (?)—tú me lo quieras comprar.»
       Dixo Alisa a Melibea:—«Hija, voy a visitar
       a mi amiga hermana,—tú lo puedes bien comprar,
       trata bien a la vezina—y hazla luego pagar.»
       Celestina queda sola—con Melibea hablar,
       con lisonjas y mentiras—comienza su razonar:
       —«Oh señora e hija mía—no hay en el mundo tu par,
       nadie con tu hermosura—no se piense de igualar.
        [p. 139] Mi venida a tu posada—yo te la quiero contar,
       si me das licencia agora—sin conmigo te enojar.»
       Respondióle Melibea: —Si yo te puedo remediar,
       con mucha gana y placer—yo te entiendo escuchar.»
       Celestina muy astuta—comenzóle de hablar:
       —«Un enfermo dexo malo—tú le puedes bien sanar.
       Con una palabra sola—que de tí pueda llevar,
       con la mucha fe que tiene—en tu lindeza sin par.»
       Respondióle Melibea,—bien oireis lo que dirá:
       —«Háblame mas descubierto—tú lo quieres aclarar,
       de una parte me alteras,—de otra me haces penar.
       Díme quién es el enfermo—por Dios sin más dilatar.»
       —«Bien conoces tú, señora,—en esta nuestra cibdad,
       un gentil hombre de sangre—que Calisto es su nombrar.
       —«No digas mas, buena vieja,—ya entiendo tu hablar,
       ese es un loco aborrido—y tú lo quieres sanar,
       vete delante mis ojos,—no te haga aquí matar.»
       Esto que oyó Celestina—comenzó de se espantar,
       conjura sus valedores—que la venga ayudar,
       otras he visto mas fuertes—y despues las ví amansar:
       con desculpas y halagos—la hizo luego callar.
       Ya consiente los loores,—ya la hace alegre estar,
       luego torna Celestina—a su razón acabar,
       y demándale un cordón—para Calisto sanar,
       las fuerzas de Melibea—todas son a su mandar,
       en los lazos del amor—dentro la fuera a enlazar,
       la sabia de Celestina—así la fuera dexar.
        Con su cordón en la mano—a Calisto fué a buscar
       con alegría muy grande—por las albricias ganar.
       En entrando en su posada—con él se fuera topar:
       —«¿Qué traes, señora mía—para sanar mi gran mal?»
       Ella encarece el trabajo—por hacerse bien pagar:
       —«Cómo vuelvo viva y sana—quiéraste maravillar.»
       Calisto estaba penando—hasta vella ya acabar:
       —«Acaba, señora mía,—no quieras más dilatar,
       o abrevia tu razón,—o tú me quieras matar.»
       —«No te mataré, señor,—que vida te quiero dar,
       con que puedas muchas veces—de Melibea gozar.
       Mira el cordón que te traygo—por traer la a tu mandar.»
       Calisto desque lo vido—comenzara lo de besar.
       Las palabras que le dize—no hay quien las sepa contar:
       y a la vieja Celestina—ya la comienza abrazar:
       —«Oh mi madre tan bendita,—¿con qué te puedo pagar?
       Cuenta me de qué manera—la comenzaste a hablar;
       que me deleito en oyllo—y entiendo de sanar.»
       —«Dixe que mal de quixares—nunca te quiere dexar,
        [p. 140] que ella sabía una oración—para tu mal aplacar.»
       —«¡Oh maravillosa astucia—oh mujer muy singular,
       vé, Parmeno, trae un sastre,—manto y saya le he de dar
       d'aquel contray que tú sabes—que saqué para frisar,
       y entre tanto que se hace,—madre, no te has de enojar,
       vé en buen hora a tu posada,—entiende en mi remediar.»
       Ya se despide la vieja,—Parmeno con ella va,
       desde allí a su posada—no hacen sino hablar,
       prometiéndole Areusa—de traer la a su mandar.
       Estas palabras diciendo—a su casa van llegar,
       con las razones que sabe—a los dos fizo ayuntar.
       Desque los dexa ayuntados,—a su casa va tornar,
       el cordón de Melibea—comienza de enhechizar
       de tal suerte y tal manera—que luego la fué a trocar
       que de áspera y cruel—blanda la hizo tornar,
       la yerba de ballestero—ya la prende y va tomar:
       las palabras que decía—es maldecir su negar.
        —«Ven acá, hija Lucrecia,—la vieja me vea llamar,
       que de muy terrible fuego—toda me siento quemar.»
       Y va Lucrecia muy presto—a Celestina buscar,
       ya la trae de la halda—por su señora curar:
       —«Oh bien vengas, vieja honrada—Dios te quiera guardar,
       a tus manos soy venida,—tú me has de remediar.»
       —«¿Qué es esto, señora mía?—Y estó presta a tu mandar.»
       Melibea muy penada—tal respuesta le fue a dar:
       —«Tú sabrás por mi ventura,—segun te quiero contar,
       que en aquella tal moneda—tú me tienes de pagar
       que te dí para Calisto,—que ya soy a tu mandar,
       da forma, señora, madre—cómo le pueda hablar.»
       —«Que me place, mi señora,—y luego sin dilatar
       esta noche a media noche—yo te la haré mirar,
       y d'allí dareis concierto—para más poder gozar:
       a Dios te queda, señora,—yo voy a lo concertar.»
       Vase la vieja barbuda—para Calisto buscar,
       allá fué a la Madalena—donde suele en misa estar.
       Desque la vido Calisto—de placer quiere llorar,
       echa le brazos al cuello,—comienza le de rogar
       que dixese su embaxada—si vida le quería dar.»
       Allí fablara la vieja—de priesa y no de vagar:
       —«Las albricias, mi señor—tú me las puedes bien dar,
       que Melibea es ya tuya—toda presta a tu mandar,
       esta noche a media noche—tú la podrás bien hablar.»
       Lo que dixera Calisto—ya lo podréis bien pensar:
       —«¡Oh maravilla tan grande—qué tal cosa he de gozar!
       No puede pasar aquesto,—yo lo debo de soñar.
       Mas el concierto que traes—ya lo querría probar:
        [p. 141] mi paga puede ser poca—para tu obra pagar,
       toma esta chica cadena,—haz tú della a tu mandar.»
       Entre Parmeno y Sempronio—comienzan a murmurar:
       —«Mira, hermano, qué le ha dado: —¿a nosotros qué ha de dar?»
       Ya se parte Celestina—para su casa alegrar,
       vase Calisto a su cama—a dormir y reposar;
       desque fue la media noche—él se fuera levantar,
        hace venir a los mozos—que le oviesen de armar.
       Iba se por su camino—por Melibea hablar,
       en llegando a la su puerta—comienza luego a escuchar
       si sentiera a su señora—junto a la puerta estar.
       Comienza desta manera—Calisto de razonar:
       —«¿Es mi señora y mi vida—la que siento pasear?»
       Melibea que esto oyera—quiso se certificar:
       —«¿Cómo es tu nombre, señor?—No me lo quieras negar,
       ¿quién te hizo aquí venir—aquesta puerta mirar?»
       —«La del gran merecimiento,—la que el mundo ha de mandar,
       la que no me hallo digno—de podella yo alcanzar;
       no temas, señora mía—tu voluntad declarar
       a este cativo tuyo—al que te viene adorar.»
       Ahí fabló Melibea,—bien oireis lo que dirá:
       —«Yo soy tuya, señor mío,—mucho siento tu penar,
       yo maldigo aquestas puertas—que no nos dexan mirar,
       una hora me es un año—hasta mañana esperar:
       ten paciencia, señor mío—pues está cerca el gozar,
       que mañana aquestas horas—te podrás acá tornar,
       por las paredes del huerto—te podrás, señor, entrar.»
       Ya se despide Calisto—con dolor y sospirar,
       en llegando a su posada—va se a la cama acostar:
       Parmeno tambien Sempronio—a la vieja van buscar,
       porque su parte les diese—de la cadena o collar.
       La vieja que aquesto oyera—tal respuesta les fue a dar:
       —«Mucho estó maravillada—de vosotros tal pensar,
       que lo que yo he trabajado—vosotros quereis gozar,
       quitáos del pensamiento—que nada hayais de llevar.»
       Los mozos que aquesto oyeron—comienzan de renegar,
       hacen fieros de rufianes—queriendo la mal tratar,
       ponen mano a las espadas,—van se para la matar,
       dan le tantas cuchilladas—que la fueron. acabar,
       saltan por una ventana—para se poder salvar,
       si la justicia viniese—para habellos de tomar:
       como la ventana es alta—las piernas se van quebrar,
        de suerte que la justicia—allí los vino a fallar,
       ponen los en sendos asnos,—llevan los a degollar.
       Sosia que era en la plaza—todo lo vido pasar,
       viene corriendo a su casa—las tristes nuevas llevar,
        [p. 142] topóse con Tristanico,—comenzó le de contar:
       —«Oh desventura tan grande—oh deshonra y gran pesar,
       cuenta me lo tú, Sosia—y digasme la verdad.»
       —« A Parmeno y a Sempronio—los llevan a degollar,
       vamos muy presto a Calisto—sepa su deshonra y mal.»
       Íbase para la cama—a Calisto recordar:
       —«No duermas, señor, ya tanto,—oye tu desonrra y mal,
       que a los tus leales criados—ya los llevan a enterrar.»
       —«Oh mis leales sirvientes—tú me lo quieras contar,
       ¿a quién mataron tan presto?—¿Dó hizieron tanto mal?
       Que aquesta noche pasada—comigo fueron a estar.»
       Allí fablara Sosia,—bien oyreis lo que dirá:
       —«A la vieja Celestina—ellos la fueron matar.»
       —«Pues mata me tú a mí—y te entiendo perdonar,
       que más mal hay en su muerte—que tú no puedes pensar.»
       Dice lástimas Calisto—que quiere desesperar:
       tiénese por deshonrado—pues no los puede vengar,
       y tambien que sus amores—no se podrán acabar,
       ni por mucho mal y daño—él lo entiende de probar,
       el concierto concertado—ordena de lo tomar,
       con las revueltas pasadas—un poco se va a tardar,
       la señora que lo espera—empezara de hablar:
       —«Ya se tarda el caballero—Lucrecia, ¿qué puede estar?»
       —«Esta tardanza que veo—me hace penada estar.»
       Ella en aquesto estando—Calisto fuera llegar:
       —«Escucha, hermana Lucrecia,—que pasos oigo sonar.»
       Calisto que fué llegado—hizo la escala posar,
       entrar dentro del huerto—con Melibea folgar,
       Melibea que lo vido—va se lo luego abrazar,
       y van se mano por mano—para su placer tomar.
       La doncella Melibea—dueña la hizo quedar,
       holgaron toda la noche—hasta la luz asomar,
        torna se luego Calisto—a su casa a reposar,
       otra noche y otras muchas—él la fuera a visitar.
       La fortuna que no dexa—el bien mucho reposar,
       causó que estos dos amante—en mal fuesen acabar.
       Como Calisto una noche—que salía de su holgar
       descendía por el escala—de priesa y no de vagar,
       desvarándole los piés—al suelo fuera parar;
       como la pared es alta—fuera se a despedazar
       la cabeza hecha quartos,—los sesos fueron saltar.
       A los gritos de los mozos—Melibea oyó su mal,
       hace llantos muy secretos—por su mal no publicar,
       ordenó cómo matarse—por podello acompañar,
       sube a la torre más alta—de la casa a más andar,
       hace a su padre que mire—desde abaxo la escuchar,
        [p. 143] cuenta le todo lo hecho—y lo que entiende obrar.
       Las lástimas que decía—¿quién que las sepa contar?
       Acabadas de decir—dexa se desesperar,
       da consigo en tierra muerta—por sus males acabar.
       Tales fines da el amor—al que sigue su mandar.

A este romance sigue un Villancico:

       Amor, quien de tus placeres
       y deleites se enamora,
       a la fin cuytado llora...

Y un Romance que fizo un galán alabando a su amiga. Es el mismo que con el núm. 39 hemos puesto en nuestro apéndice, siguiendo la lección de Wolf ( Sammlung, 276) tomada de un pliego suelto de la biblioteca de Praga; pero por tener algunas variantes en este otro pliego no utilizado hasta ahora, parece conveniente reproducirle aquí:

       De la luna tengo quexa
       y del sol mayor pasar,
       siempre lo ovieron por uso
       de no dexarme folgar,
       maldita sea la fortuna
       que asi me fuera a tratar,
       nunca me da bien complido
       ni menos mal sin afan,
       por un hora de plazer
       cien mil años de pesar:
       yo me amaba una señora
       que en el mundo no hay su par,
       las faiciones que ella tiene
       yo vos las quiero contar,
       tal tenía la su cara
       como rosa del rosal,
       las cejas puestas en arco
       color de un fino contray,
       los ojos tenía garzos
       parecen de un gavilán,
       la nariz afiladica
       como hecha de metal,
       los labios de la su boca
       como un fino coral,
       los dientes tenía blancos
       menudos como la sal,
       parece la su garganta
       cuello de garza real,
       los pechos tenía tales
       que es maravilla mirar,
       y contemplando su cuerpo
       el dia fuera asomar.

VII.—Espejo de Enamorados (cuatro figuras en madera), Guirnalda esmaltada de galanes y eloquetes d' zires de diversos autores: en el ql se hallarán muchas obras:
y romaces: y glosas: y caciones: y villancicos: todo muy gracioso y muy apazible.

Fol. let. gót. 16 hojas sin foliar, a dos columnas. La portada, de letra roja. (Biblioteca Nacional de Lisboa, tomo de varios, reservados, núm. 177)

A la vuelta de la portada dice:

[p. 144] «Aquí comienzan muchas maneras de romances con sus glosas y canciones y villancicos y motes y lamentaciones y otras obras muy apazibles para mancebos enamorados. Nuevamente recopiladas y corregidas.»

La descripción bibliográfica detallada de este cancionerillo puede verse en las últimas ediciones que puse al Ensayo de Gallardo.

Contiene los siguientes romances:

1.º                           ¡Oh cruel hijo de Archiles...
2.º                           Bodas se hacen en Francia

                (Número 157 de Wolf). Tiene, además de la variante del primer
                         verso, estas otras:

                                 Essa doña Beatriz...
                                 O si mirais vos a mí...
                                 Que no miro yo la danza...

Sigue una glosa que consta de nueve grupos o estancias de a dos quintillas de a diez versos, que principian así:

                               Quando mas el alegría....

3.º                           Olorosa clavellina...

Sigue otra glosa como la anterior, en 16 quintillas dobles, que principian así:

                               Entrando por una huerta.

4.º                           En los días caniculares...
                                          (Romance trovadoresco con glosa.)

5.º                           Mira Nero de Tarpeya..
                                          (No tiene variante particular.)

6.º        Glosa de Tapia sobre el romance de «Fonte-Frida».

                                          (El texto del romance no ofrece variante notable.)

7.º                           Decidme vos pensamiento....

                                          (Romance trovadoresco.)

8.º                           Romance de don Juan Manuel

                               Gritando va el caballero...
                                          (Está en el Cancionero general de Castillo.)

[p. 145] 9.º Romance de Juan de Leyva a la muerte de don Jorge Manrique de Lara

                             A veynte y siete de marzo...
                                          (Está en el Cancionero de Castillo.)

10.º                      Otro romance de Soria

                         Triste está el rey Menelao...
                                          (Está en el Cancionero de Castillo.)

11.º Glosa de Soria sobre el romance «Durandarte, Durandarte»

                                          (Texto idéntico al del Cancionero de Castillo.)

12.º Romance mudado por Diego de Zamora por otro que dize: «Ya desmayan los franceses». Principia:

                               Ya desmayan mis servicios...
                                          (Está en el Cancionero general.)

13.º                  Romance de Garci Sánchez de Badajoz

                               Caminando por mis males...
                                          (Está en el Cancionero general.)

14.º Glosa famosísima al romance de «Triste estaba el padre Santo».
                                          Principia:

                               Por la clemencia ninguna...

                                                            * * *

En una rarísima edición de la Cuestión de Amor y Cárcel de Amor (París, en casa de Hernaldo Caldera y de Claudio Caldera su hijo, 1548, 12.º), que ha sido recientemente adquirida por el Marqués de Jerez, se hallan al fin tres romances viejos, que por ser de edición anterior a todas las conocidas, y por ofrecer algunas variantes útiles, sobre todo el primero, creo necesario reproducir aquí.

[p. 146] VIII.—Aqvi co- | miençan tres ro- | mances nuevamente
       copues- | tos, con vn villancico al ca- | bo: como se
       tor- | no a ganar | España.

       Vn día de Santanton,
       esse dia señalado,
       se salian de sant juan
       quatro cientos hijos dalgo,
       las señas que ellos lleuauan
       es pendon rabo de gallo,
       por capitan se lo lleuan,
       al obispo don gonçalo,
       armado de todas armas
       encima de vn buen cauallo,
       yva se para la guarda,
       esse castillo nombrado,
       sale lo a recibir
       don rodrigo esse hidalgo;
       —por dios os ruego el obispo
       que no passedes el vado,
       porque los moros son muchos
       que a la guarda avian llegado,
       muerto me han tres caualleros
       de que mucho me ha pesado,
       el vno era mi primo,
       y el otro era mi hermano,
       y el otro era vn paje mio
       que en mi casa se ha criado,
       demos la buelta, señores,
       demos la buelta a enterrallos,
       haremos a dios seruicio
       y honrraremos los christianos.—
       ellos estando en aquesto
       llegó don diego de haro:
       —adelante caualleros,
       que me lleuan el ganado,
       si de algun uillano fuera
       ya lo ouierades quitado,
       empero alguno esta aquí
       a quien plaze de mi daño,
        no cabe dezir quien es
       que es el del roquete blanco.
       El obispo que lo oyera
       dio de espuelas al cauallo,
       el cauallo era ligero
       y saltado auia vn vallado,
       mas al salir de vna cuesta
       a la assomada de vn llano
       vido mucha adarga blancha,
       mucho albornoz colorado,
       y muchos yerros de lanças
       que relucen en el campo,
       metido se auia por ellos
       como leon denodado,
       de tres batallas de moros
       las dos ha desbaratado,
       mediante la buena ayuda
       que en los suyos ha hallado,
       aunque algunos dellos mueren
       eterna fama han ganado.
       Todos passan adelante,
       ninguno atras se ha quedado,
       siguiendo a su capitan
       el couarde es esforçado,
       honrra ganan los christianos,
       los moros pierden el campo,
       diez moros pierden la vida
       por la muerte de vn christiano,
       si alguno dellos escapa
       es por vña de cauallo,
       por su mucha valentía
       toda la prez ha cobrado;
       assi con esta vitoria
       como señores del campo
       se bueluen para jaen
       con la honrra (que) han ganado.

[p. 147] IX.—Otro romance

       Calualga diego laynez
       al buen rey besar la mano,
       consigo se los lleuaua
       los trezientos hijos dalgo,
       entrellos yua rodrigo
       el soberuio castellano,
       todos caualgan a mula,
       solo rodrigo a cauallo,
       todos visten oro y seda,
       rodrigo va bien armado,
       todos guantes olorosos,
       rodrigo guante mallado,
       todos sombreros muy ricos,
       rodrigo casco afilado,
       y encima del casco lleua
       vn bonete colorado.
       Andando por su camino
       vnos con otros hablando
       allegados son a burgos,
       con el rey se han encontrado,
       los que vienen con el rey
       entre si van razonando:
       —aqui viene entre esta gente
       quien mató al conde loçano.—
       Como lo oyera rodrigo
       en hito los ha mirado,
       con alta y soberuia voz
       desta manera ha hablado:
       —si ay alguno que lo pida
       salga luego a demandallo.—
       todos responden a vna:
       —demande lo su pecado;
       todos se apearon juntos
       para al rey besar la mano,
       rodrigo se quedó solo
       encima de su cauallo,
        entonces hablo su padre,
       bien oireis lo que ha hablado:
       —apeaos vos mi hijo,
       besareis al rey la mano
       porque es vuestro señor,
       vos hijo sois su vasallo.—
       Desque rodrigo esto oyó
       sintió se mas agrauiado,
       las palabras que responde
       son de hombre muy enojado:
       —si otro me lo dixera
       ya me lo ouiera pagado,
       mas por mandar lo vos padre
       yo lo haré de buen grado.—
       ya se apeaua rodrigo
       para al rey besar la mano;
       al hincar de la rodilla
       el estoque se ha arrancado.
       espantose desto el rey
       y dixo como turbado:
       —quita te rodrigo allá,
       quita te me allá diablo,
       que tienes el gesto de hombre
       y hechos de leon brauo.—
       como rodrigo esto oyó,
       apriessa pide el cauallo,
       con vna boz alterada
       contra el rey assí ha hablado:
       —por besar mano de rey
       no me tengo por honrrado,
       porque la besó mi padre
       me tengo por afrentado.—
       en diziendo estas palabras
       salido se ha del palacio,
       consigo se los tornaua
       los trezientos hijos dalgo,
        si bien vinieron vestidos
       boluieron mejor armados,
       y si vinieron en mulas
       todos bueluen en cauallos.

[p. 148] X.—Romance de los cinco mareuedis que el rey don alonso
                         octauo pedia a los hijosdalgo

       En essa ciudad de burgos
       en cortes se auian juntado
       el rey que venció las nauas
       con todos los hijos dalgo,
       habló con don diego el rey,
       con el se auia consejado,
       que era señor de bizcaya,
       de todos el mas priuado:
       —aconsejedes me don diego,
       que estoy muy necessitado,
       que con las guerras que (he) hecho
       gran dinero me ha faltado,
       querría llegar me a cuenca,
       no tengo lo necessario,
       si os pareciesse, don diego,
       por mi fuesse demandado
       que cinco marauedis
       ne peche cada hidalgo:—
       —graue cosa me parece,
       le respondiera el de haro,
       que querades vos señor
       al libre her tributario,
       mas por lo mucho que os quiero
       de mi sereys ayudado,
       porque yo soy principal,
       de mi os será pagado.—
       siendo juntos en las cortes
       el rey se lo auia hablado.
       leuantado está don diego
       como ya estaua acordado,
       —justo es lo quel rey pide
       por nadie le sea negado,
       mis cinco marauedis
       he los aquí de buen grado,—
       don nuño conde de lara
       mucho mal se auia enojado,
        pospuesto todo temor,
       desta manera ha hablado:
       —aquellos donde venimos
       nunca tal pecho han pagado,
       no menos lo pagaremos,
       ni al rey tal sera dado,
       el que quisiere pagar le
       quede aquí como villano:
       vaya se luego tras mi
       el que fuere hijo dalgo.—
       todos se salen tras el,
       de tres mil tres han quedado,
       en el campo de la glera
       todos allí se han juntado,
       el pecho quel rey demanda
       en las lanças lo han atado,
       y embian le a dezir
       quel tributo está llegado,
       que embie sus cogedores
       que luego sera pagado,
       mas que si él va en persona
       no será dél acatado,
       pero que embiasse aquellos
       de quien fue aconsejado.
       quando aquesto oyera el rey
       y que solo se ha quedado,
       boluio se para don diego,
       consejo le ha demandado.
       don diego como sagaz
       este consejo le ha dado:
       —desterredes me, señor,
       como que yo lo he causado,
       y así cobrareys la gracia
       de los vuestros hijos dalgo.—
       otorgó el rey consejo,
       a decir les ha enbiado,
        que quien le dio tal consejo
       será muy bien castigado,
       que hidalgos de castilla
       no son para auer pechado.
       muy alegres fueron todos,
       todo se ouo apaziguado,
       desterraron a don diego
       por lo que no auia pecado,
       mas dende a pocos dias
       a castilla fue tornado,
       el bien de la libertad
       por ningun precio es comprado.

Notes

      

[p. 101]. [1] . Hay otras reimpresiones del Cancionero de Romances enteramente idénticas a la de 1550 (Amberes, 1554, existente en la Biblioteca Imperial de Viena, según Wolf; Amberes, 1573 y 1576, Lisboa, por Manuel de Lyra, 1581; Barcelona, 1587 y 1626, todas en 12.º).

[p. 104]. [1] . A ésta precedió otra edición de Barcelona «en casa de Jayme Sendrat», 1582, que cita Wolf como existente en la Biblioteca Imperial de Viena.

[p. 104]. [2] . A ésta siguieron otras tres de Barcelona, 1611, por Sebastián Cornellas. (Tiene añadidos los romances de la muerte del Rey y el desembarcamiento de la infanta Doña Isabel de la Paz, compuesto por Juan Tiarte)

[p. 106]. [1] . Wolf menciona, como existente en Viena, otra de Barcelona, 1654, por Antonio La Cavallería.

[p. 108]. [1] . Wolf cita además las siguientes ediciones de la Silva: Zaragoza, 1617, por Juan de Larumbe, con licencia de 1604, 166 hojas y 2 de tabla en 12.º; Huesca, 1623: Jaén, 1636.

[p. 130]. [1] . Hermano gemelo del marqués de Jerez, y gemelo también en estudios y aficiones, poseedor de una magnífica biblioteca de libros de historia de España.