Esta cantiga fiso el dicho Garci Ferrandez en loores de Sancta Maria por desfecha.
Virgen, flor
d'espina,
Sienpre te serví,
Santa cosa e dina,
Ruega a Dios por
mí.
Eres
sin dudança
Muy perfeta e
santa,
La tu omilldança
En el mundo non ha
tanta
De tu alabança
La iglesia canta:
Meu coraçon se
levanta;
Bendisendo a ti.
Pariste,
señora,
Mas sin corrupcion,
Santa eres agora
Do los santos son:
Virgen, a ti adora
El mi coraçon,
Con grand devoçion
Te obedesco...
II
Este desir fiso e hordenó el dicho Garci Ferrandes de Jerena, estando en su hermita, en loores de las virtudes e poderíos de Dios mas poniendo en obra su feo e desventurado pensamiento tomó su muger disiendo que iva en romeria a Yerusalem, e metiose en una nao e llegado a Málaga quedó en ende con su mujer.
Quien
fase mover los vientos
E concluye las
virtudes,
E nos enbia saludes
E mas los
mantenimientos,
El fiso los
elementos,
Los angeles e los
coros,
E saco de sus
tesoros
La ley de los
mandamientos.
El
es governador
Que todas las cosas
cria,
Señor es de grand
valia,
E será el jusgador.
[p. 196] Es de todo fasedor
E pintó los altos
cielos,
Que son obras de
sus dedos,
Y es llamado el
Criador.
El
enbia mensajero
Commo fuego
espantable,
E por él disen
durable,
Gloria in excelsis Deo.
Cumple todo buen
desseo
E toda buena
esperança:
Ha de ser sin mas
dudança
De todos el
heredero.
Cuando
fuere su voluntad,
Ayuntará su juiso,
Quien quier que
dixo e fiso,
Publicará su
maldad;
Mostrará su
crueldad
Que vedará el
abogado
A ningund omme
cuitado,
Salvo la su piadad.
Piadad
del piadoso
Venga alli sobre
mí,
Ca mucho temo de
aqui
Aquel dia
tenebroso,
Dia atan calunioso
Que non sé donde
m'esconda,
Si en la tierra si
en la onda;
Todo verá el
poderosso.
Pues
él todo lo verá
E non se le asconde
palma,
¡O cativa de mi
alma!
¿Qué cuenta ant'él
dará?
Ninguno non fallará
Que ally pueda
acorrella,
Salvo el que ha
poder sobre ella
Commo quisiere
jusgará.
¡O
valiente, abastado,
Señor de las
fortalesas,
Partidor de las
riquesas,
Noble Rey
glorificado!
Dios muy fuerte
grandeado,
Libra me de la
tormenta,
El dia de tal
afrenta
Que seré por vos
judgado.
[Cancionero de Baena. Ed. P. J. Pidal.]