A Lope de Estúñiga demandaron estrenas seis damas, e él fiso traher seis adormideras, e fisolas teñir, la una blanca, la otra azul, la otra prieta, la otra colorada, la otra verde, la otra amarilla. E puso en cada una dellas copla, e metiólas en la manga, e fiso que cada una de las damas metiese la mano en la manga, e que sacase aquella con que topase, et que cada una lo rescibiese en señal de su ventura. E las coplas son éstas:
PRIMERA
LA BLANCA
Ve dormidera cuitada,
Llena de grand amargura,
Amarte sin ser amada
Fué siempre la mi ventura.
LA AZUL
Bien segura puede estar
Cualquiera que me tomare,
Que nunca verá pesar
De cosa que bien amare.
LA PRIETA
Dama de grand gentilesa,
Guárdete Dios de mi suerte,
La cual fué siempre tristesa,
Muy más áspera que muerte.
LA COLORADA
A mi me llaman plazer,
Que fago tal juramento
De nunca te fallesçer,
Por ningund mal nin tormento.
LA VERDE
Esperança los que esperan
Me suelen todos llamar,
Mas algunos desesperan
Por mucho tiempo esperar.
LA AMARILLA
A mí llaman complimiento
De verdaderos amores,
Mas las dubdas y temores
Me ponen mucho tormento.
[Cancionero de Foulché-Delbosc.]
Gentil
dama esquiva,
De ti doy querella:
Fácesme que viva
Triste con
mansiella.
Andaré
llorando
Por tierras
extrañas;
Mi cuerpo rasgando
Fasta las entrañas;
[p. 334] A todos mostrando
Mis cuitas tamañas
E como me dañas
En edad novela.
Gemido profundo
Mi lloro despierte:
En todo me fundo
Sobre triste
suerte,
Tal nascí en el
mundo
Que codicio fuerte
Pasar ya la muerte
Por mucho que
duela.
Libertad
estava
Conmigo segura
Amor la dexava
Vevir en folgura;
Porque te mirava
Vino fermosura,
Púsola en tristura
A do la encarcela.
En
grand rason yace
De ti presomir
Que cierto te plase
Faserme morir,
Puesto que me fase
Mucho desmentir
El mi buen servir,
Sin otras
cabtelas.
¡Oh
triste partida mía,
Causa de secretos
males!
¡Oh cuidados
desiguales,
Que destruyen mi
alegría!
¡Oh qué tanto bien
sería
Un partir de
aquesta vida,
Porque en fin de mi
partida
Et mi vida
fenescida,
Non muriese cada
día!
Mis
males eran nascidos
Ante de mi
nascimiento;
En los signos de
sabidos
Et
planeta de perdidos
Fué mi triste
fundamiento;
Et la rueda de
fortuna,
Con el signo más
esquivo,
Con la más
menguante luna,
Me fadaron en la
cuna
Para ser vuestro
captivo.
Non
porque vuestra figura
Con muchas virtudes
dos
La cordura con
mensura
Nin la vuestra
fermosura
Eran nascidas, nin
vos,
Mas
porque habia de ser
Mandado de Dios asi
Que nasciesse mi
querer
Para tanto vos
querer,
Mucho más que
quiero a mí.
E
despues fuestes nascida,
Nascida con tal
poder,
Con el cual muere
mi vida
Sin poder ser
defendida
De tan gran pesar
haber
Como
yo tengo queriendo,
Como yo tengo
pensando,
Nunca cesso
maldiciendo
Mi vida, que bien
serviendo
Muere ya
desesperando.
Que
de muerte la quiteis
Non vos demando,
querida,
Et si vos morir la
veis,
Non negais que la
mateis
Nin sereis de ella
servida;
Que
merced non pediria
De vida tan
aborrida,
Porque muy mejor
sería
De perderla en este
día
Que assi verla
destruida.
Como
fueron assignados
Mis dias para ser
vuestro,
Aunque fueron
apartados,
Ya por fuerza son
tornados
A servirvos más
que muestro;
Piense
vuestro pensamiento
Piedat muy
virtuosa,
Et matad mi grand
tormento,
[p. 335] Non por mi merescimiento,
Mas por ser vos muy
piadosa.
Non
podrian los amores
Del mundo todos
juntados
El mayor con mis
dolores,
Nin se igualen
amadores
Nin pueden ser
igualados,
Porque
mi querer sobrado
A todos passa en
amar,
Tanto que pienso
cuitado
De morir arrebatado
O muerto m' han de
fallar.
Si
servicio merescistes
Non meresco grand
pesar,
Et si vos me
conoscistes
Para darme dias
tristes,
Non vos dejo de
loar;
Que,
par Dios, despues de aquella
Devota virgen
María,
De las otras sois
estrella,
Nunca nasció tal
donsella
Como vos, señora
mia.
Esforçando a si
mismo estando preso
Pues vuestra desaventura
Os ha puesto por el
suelo,
Aqui do mora
tristura,
En esta tiniebra
escura
Conviene tomar
consuelo:
Que los discretos varones
Ni por mucha
malandança,
Ni por mas graves
prisiones,
En sus nobles
coraçones
Nunca reciben
mudança.
Que
con este seria cierto
Este mundo
peligroso,
Que quien tiene mas
concierto,
Lo que a la mañana
es cierto
A la noche es
mentiroso.
Pues
firmeza no hay ninguna,
No se espera aver
buen fruto,
Sino dañoso y
corrupto,
Porque a nadie la
fortuna
Nunca dio
salvocandupto.
Y
quien es mas ensalçado,
Esse está ménos
quieto,
Que por nuestro mal
pecado,
Pocas veces gran
estado
Viene a manos de
visnieto:
Y
con este sobresalto
De trabajo
[1] descendida,
¿Quién sossegará su
vida alto
Pues de quien sube
mas
Se espera mayor
caida?
Es
de muy buena ventura
Aquel que nunca
subió,
Pues que con ella
assegura
De se sentir la
tristura
Del triste que
descendió.
Estos
bienes mas contentos,
Pues no hay con qué
se sienta
De fortuna su
tormenta,
Que los de
cincuenta cuentos
Todos cuentan esta
cuenta.
Que
los muy grandes señores
Que son en rica
morada,
Son assi como las
flores,
Que sus mayores
favores
Son quemados de la
elada.
Pues
de bien que poco dura
Guarda bien de tu
memoria,
Que quien tiene mas
victoria,
La triste
desaventura
Es vezina de su
gloria.
Que
ya vimos Padresanctos
Con dolor y con
afanes,
Con otros cien mil
quebrantos,
Y aunque traen
ricos mantos,
Tornados en
sacristanes:
Y
también por otra parte
[p. 336] De muy baxos labradores
Muy altos
Emperadores,
Porque fortuna
reparte
Como quiere sus
favores.
Que
los bienes que tenemos,
De emprestado los
tomamos,
Porque de
contino vemos
Que unas veces los
perdemos
Y otras veces los
ganamos.
Que
es juizio muy provado,
Y por cierto
verdadero,
Que en el mundo
baratero,
De quien sois
encarcelado
Sois despues el
carcelero.
Por
ende, toda tristeza,
Desechad con
alegría,
Sin que se muestre
flaqueza,
Que la muy gran
fortaleza
Dentro en el alma
se cria.
..........................................
Cabo
Mas
yo como no perdi
Por mi culpa lo
perdido,
Consuélome que me
vi
En lugar donde
venci,
Aunque agora soy
vencido.
Y
pues ésta fué mi suerte,
No creais que por
temor,
Ni por muy mayor
dolor,
No ménos me hallo
fuerte
Que si fuera
vencedor.
[Cancionero de Foulché-Delbosc.]
(Inédito.)
Sabet de nos, margarida,
Lo que razonan
agora
De la gente
defensora
Que non pudo ser
vencida,
¡Ay, margarida!
¡O
gente que sin medida
Sobrastes los doze
pares,
La cual la planeta
mares
Para sí tovo
escogida,
De virtudes
noblescida,
Encargada de
verguença,
Por dó pudo bien
Atiença
Ser por armas
defendida,
Ay margarida!
Como
vistes la venida
Del señor Rey de
Castilla,
Por las faldas de
la villa
Vuestra gente fué
salida,
La suya non
rescibida
Con muy grandes
alegrias,
De malas noches e
dias
Fue por vosotros
servida.
Despues
desto fue reñida
La sentada del
Real,
Faziendo guerra
mortal.
Si nuestro señor
cunplida
Vuestra voluntad
fesera,
Jamas su villa non
fuera
De bivas llamas
ardida.
Por ver la cibdad
sumida
Con minas e con
pertrechos,
Non cesaron
vuestros fechos
A la defensa
devida,
Et non es cosa
escondida
Que en tienpo de
los romanos
Non fezieron
çamoranos
Fasaña mas
atrevida.
Con
voluntat encendida
Mas por fuerça que
por arte
Defendistes bien la
parte
Del otra çerca
caida,
Tanto que será
sofrida
Por quien bondat
non reprocha
Ser la fama de
Anthiocha
En vosotros
subcedida.
¡O
cuanto será cundida
Vuestra defensa
valiente
En dotrina de la
gente
Por memoria
esclarescida!
De nosotros
resistida
[p. 337] La fuerça del Rey de España
Con poco vuestra
fasaña
Non pudiera ser
creida.
Al
presente destruida
Aquesa villa
paresce,
Et maguer non lo
meresce
Toda la cerca
ronpida.
Aina será subida
Tan alta como
primero,
Si el Señor Dios
verdadero
Quiere dar buena
finida.
Vosotros
por cuya vida
Se deve rogar a
Dios,
Fama dexastes de
vos
En grant estima
tenida.
La muerte punto
temida
Mas antes menos
preciada,
Vuestra respuesta
fue dada
Por la ley de la
Partida.
Por
cierto bien comedida
Vuestra veril
defension,
Deve con mucha
razon
Por el mundo ser
sabida.
¡O cuanto será
leida
Por quien de vos
subcediere
La corónica que
fuere
De vosotros
escrevida!
Memoria que non
olvida
A Scevola que sin
ruego
Puso su braço en el
fuego
Por fallescer su
ferida,
La vuestra fama
tendida
Entre la notable
gente,
Nunca será
ciertamente
En menos onor
tenida.
Firmeza
que fue perdida
Por mucha
desaventura,
La cual de su
sepultura
Nunca pensó ser
salida,
Por vosotros
resurgida
Gradesciendo
vuestra enpresa
Para la redonda
mesa
Todos juntos vos
convida.
Vuestra
virtud cometida
Con dádivas e
riqueza,
Nunca mudó su
firmeza
Nin pudo ser
corronpida,
Mas de cudicia
partida
Ganastes otra
corona,
De que Pedro
Barahona
Para sienpre se
despida.
La
verguença que raida
Fué de grant parte
del mundo,
Llorando lloro
profundo,
Toda de negro
vestida,
Con presencia
denegrida,
Faziendo
lamentaciones,
En los vuestros
coraçones
Falló reparo e
guarida.
Non
deve ser paresida
Vuestra fama de
memoria,
Porque gozés de la
gloria
Que tenés bien
merescida,
Por ser asi
mantenida
La honra con el
dever,
Cual jamas non
pensé ver
De gente tan
convatida.
Que
si persona nascida
Aquesto querra
tachar,
De razon es de
pensar
Ser envidia
conoscida.
Antes soes gente
querida
Et de todos muy
amados,
Porque quedaes tan
cendrados
Como plata
derretida.
Non
debe ser escondida
Otra virtut,
Rebolledo,
Nin mucho menos el
miedo
Fallar en vos
acogida,
Por donde será
tenida
Vuestra persona
esforçada
En otra
representada
Por todo el mundo
esparcida.
Con
voluntat non fingida
Mas antes de
coraçon
Tomastes la
defension
Desa cerca
destruida,
Mas tanto
fortalecida
Fué luego por tal
manera
A que muy aina
fuera
La hueste bien
retraida.
Troya,
la muy conquerida,
[p. 338] Non pudo ser por las manos
De Ector e sus
hermanos
para siempre
sostenida,
Cuanto mas villa
metida
En el regno de
Castilla,
Que si non por
maravilla
Pudiera ser
socorrida.
Como
gente proveida
De virtudes e
nobleza,
Con singular
ardideza
Discretamente
regida,
Feziestes
arremetida
Contra dó vistes la
guarda
De guisa que su
bonbarda
Fué por vosotros
avida.
Finida
Pues
deve ser fenescida
Mi fabla que mucho
tarda,
Concluyo que sin
reguarda
Taño luego de
acogida.